Entrevista con Eduardo Carrera sobre los 20 años de la carrera de artes visuales de la PUCE

Por Ana Rosa Valdez

 

El aniversario por los veinte años de la Carrera de Artes Visuales (CAV) de la Pontificia Universidad Católica de Quito (PUCE) es un motivo de celebración para la comunidad artística. Que el programa haya sido sostenido durante dos décadas, a pesar de la precariedad institucional que amenaza constantemente al campo de las artes en el Ecuador, no es un logro menor.

En la “Cato” se formaron artistas cuyas trayectorias han sido fundamentales para la escena quiteña del arte contemporáneo. Las prácticas artísticas y culturales de Gonzalo Vargas, Manuel Kingman, Dayana Rivera, Pedro Cagigal, Eduardo Carrera, Francisco Suárez, entre otros, surgieron de un proyecto educativo heredero de los procesos de ruptura sucedidos en los noventas. La toma de la posta de la generación finisecular ocurrió cuando muchos de los egresados y graduados de la CAV comenzaron a adquirir protagonismo en la gestión cultural y la educación artística de la capital.

La celebración del aniversario de la carrera motivó a sus autoridades a organizar una exposición colectiva en el Centro Cultural de la PUCE. Eduardo Carrera, gestor y curador graduado en esa universidad, estuvo a cargo de la curaduría junto a la artista Jenny Jaramillo, profesora de la CAV, quien se destaca en la historia del arte local por su temprana incursión en el performance a fines del siglo pasado, y por su labor educativa en ese espacio académico. La muestra incluyó obras de artistas de distintas generaciones, docentes, egresados y actuales estudiantes. Pero, a pesar de su multiplicidad, y de la diversidad de propuestas exhibidas, el público ajeno al proceso académico de la CAV difícilmente pudo leer su historia, sus aportes artísticos a la escena cultural local, sus modos particulares de ver y pensar el arte contemporáneo, y su diferencia en cuanto a otras prácticas educativas similares en el país.

Para aclarar algunas interrogantes sobre la muestra realicé este cuestionario crítico a Eduardo Carrera. Sus respuestas constituyen un primer aporte que, sin duda, abre nuevas preguntas para un debate más amplio sobre educación artística en el Ecuador. Acompañamos esta publicación con una selección de obras de la muestra fotografiadas por Joshua Pazos, artista graduado de la CAV.

 

Fuente: Picgrum

 

Ana Rosa Valdez: El aniversario por los veinte años de la Carrera de Artes Visuales (CAV) de la Pontificia Universidad Católica de Quito (PUCE) no sólo es motivo de celebración para la comunidad académica vinculada a esa institución, sino también para la escena artística nacional. Quizás por ello se produjeron expectativas en torno a la exposición “Constelaciones” que implicaron un interés por la historia de la carrera y su diálogo con el campo artístico. Sin embargo, la metodología curatorial que desarrollaste, junto a Jenny Jaramillo, no incorporó una mirada histórica, sino que fue una convocatoria abierta a estudiantes, egresados y docentes, para que envíen proyectos. Valoro el resultado de este ejercicio como una posibilidad para conocer mayormente los actuales procesos de creación de los artistas vinculados a la carrera, pero echo en falta una perspectiva histórica en la muestra como tal. Hay ausencias como la de Pilar Flores, cuya trayectoria en la escena es innegable, mientras que se incluye a otros creadores que aún no consolidan una propuesta artística. ¿Por qué elegiste una convocatoria a la presentación de proyectos, en lugar de realizar una investigación curatorial histórica que de cuenta de los diferentes momentos de la carrera desde una mirada actual?

Eduardo Carrera: Cuando la Dirección de la Carrera de Artes Visuales me invitó a ser curador de la exposición por los 20 años de existencia de este espacio de formación, desde un inicio, y por recomendaciones del comité de la CAV, se estableció que la exposición sea organizada a través de una convocatoria pública, y que sea una exhibición que reúna el trabajo artístico de profesores, graduados y estudiantes. Pensamos que los artistas vinculados a la carrera y su producción es parte fundamental para entender como la CAV diáloga con el campo artístico local.

Una convocatoria permite hacer un llamado extendido, público; es una estrategia de comunicación, ayuda a que la exposición tenga varios niveles de contacto con las audiencias y con los artistas que pueden estar interesados en participar. A través de una convocatoria nos fue posible localizar artistas que no son de nuestra red inmediata de contactos de la CAV, y además nos permitió acercarnos no sólo a producciones emergentes, sino a otras producciones que no están activas en la escena local, pero sí en un campo internacional del arte contemporáneo.

Poner en display la producción de 35 artistas es una forma de pensar la relación entre la carrera y el campo artístico: identificar si las producciones de estos artistas son activas, tomar contacto con ellos, conocer sus procesos profesionales, conocer las formas en que están construyendo su perfil artístico, que están produciendo, todos estos aspectos atravesaron el proceso curatorial de la exposición.

Como mencionas, existen ausencias como la de Pilar Flores, Gary Plaza, Rosa Jijón, Marcelo Aguirre, Pepe Avilés, Paulina León, Natalia Espinosa, Estefanía Peñafiel, entre otros artistas que han sido parte de esta comunidad, pero que por circunstancias de fuerza mayor no han podido participar en el tiempo en el que planteamos hacer la exposición. Nos hubiese encantado que sean parte y siempre los tuvimos en consideración, sin embargo, en esta ocasión no pudimos coincidir.

También se exhiben propuestas de creadores que recién inician sus carreras, ya que es una exposición que pone en escena a una comunidad, y esta comunidad esta hecha de productores con una gran trayectoria, como de otros que están en su proceso de formación. Ser parte de una muestra por los 20 años de la Carrera (siendo un estudiante o recién graduado) es un proceso de aprendizaje y también una práctica profesional. Una exposición que se realiza por el aniversario de dos décadas de un espacio de formación de artistas debe incluir todos esos procesos/etapas, ya que son los que lo habitan.

La celebración de este aniversario tiene otros productos y programas. Pensamos que es más importante que en la exposición se pueda ver el trabajo de los artistas. Habrá una publicación y una serie de encuentros teóricos que reflexionarán sobre la historia de la CAV. “Constelaciones” es el inicio para un programa que anunciará la Carrera próximamente.

Obviamente quedan preguntas pendientes, al igual que un proceso al que darle seguimiento: reforzar los errores que se percibieron durante y posterior a la producción de la muestra. Sin embargo queda la dicha que significa asumir riesgos ante la ausencia de modelos críticos y propositivos de los agentes que hacemos parte de la llamada escena del arte contemporáneo local.

Vista del ingreso a la exposición. Fotografía: Joshua Pazos

Texto curatorial en el ingreso de la exposición

Ana Rosa Valdez: En tu texto curatorial incluyes la siguiente reflexión: “En la exposición emergen aspectos como la memoria de la materia, la relación entre histórico y ahistórico, los distintos saberes que dan forma a lo que llamamos conocimiento, las distintas inteligencias combinadas que constituyen al grupo de artistas, estudiantes y profesores de la CAV, la diversidad de disciplinas que habitan el arte y las múltiples formas de ficción y significado que emergen de él […] Las obras nos hablan del cuerpo, de la memoria, del territorio, de la esencia de los objetos y las imágenes, y de cómo el arte es capaz de responder críticamente frente al poder”. Hay varios temas e ideas en esto que refieres, y creo que se dificulta entender el concepto curatorial más allá de que la exposición reúne trabajos de artistas vinculados a la CAV. ¿Qué visiones del arte, lenguajes y modos de hacer crees que caracterizan a las obras y procesos artísticos que emergieron desde la carrera?

Eduardo Carrera: La exposición reúne obras que son el resultado de una convocatoria pública, que consistió en invitar a los artistas a retomar e indagar una obra o proceso artístico anterior que se podría potenciar. El indagar en procesos artísticos anteriores es un ejercicio conceptual. Indica el interés de entender diferentemente lo que define el conocimiento, los límites del lenguaje y el hacer arte. Indagar, retomar y revisar nuestros propios procesos artísticos puede ser considerado un viaje que nos introduce en el ámbito de la investigación artística y del hacer arte. Las líneas de trabajo de la CAV siempre estuvieron orientadas hacia la investigación artística; en este sentido, el indagar en procesos artísticos como metodología para la investigación y producción artística es un primer contenedor curatorial para la exhibición.

Como menciona el texto: “En la exhibición emergen aspectos como la memoria de la materia, la relación entre el tiempo histórico y ahistórico, los distintos saberes que dan forma a lo que llamamos conocimiento, las distintas inteligencias combinadas que constituyen al grupo de artistas, estudiantes y profesores de la CAV, la diversidad de disciplinas que habitan el arte y las múltiples formas de ficción y significado que emergen de él”. En este sentido “Constelaciones” se modula en cuatro ámbitos temáticos que atraviesan las obras seleccionadas: «Territorios: micros y macros», «Cuerpos, género y prácticas artísticas», «Memorias y cotidianos» y «El arte como herramienta y arma crítica frente al poder». Estos ejes temáticos se transitan en toda la exposición, creando una discusión en tiempo real sobre cómo los artistas se comprometen a expresar su punto de vista único y pueden desafiar a otros a ver las cosas bajo una nueva luz que se atreve a decirle la verdad a las estructuras establecidas.

Para la conformación de un relato expositivo los ejes temáticos propuestos permiten ser leídos no como un discurso lineal que concluye una verdad, sino como esas notas “extras” que abren nuevas interrogantes, porque no diferencias en el momento de interpretar una exposición colectiva de artistas contemporáneos. La exposición permite realizar la visita de acuerdo con el gusto o inquietudes del visitante, ya que el guión propuesto no sugiere una narrativa lineal.

Son cinco generaciones de artistas las que exponen, por lo que es complejo identificar qué visiones del arte, lenguajes y modos de hacer caracterizan a las obras y procesos artísticos que emergieron desde la carrera. Son muy diversos. Pero pienso que es evidente el lugar desde el cual estos artistas entienden su práctica, comprenden la importancia del compromiso creativo como una fuente de cambio potencial por si misma, entienden el hacer arte como un espacio donde se puede encontrar una valiosa información a través de la reflexión y el intercambio. Al hacerlo proponen otras formas de pensamiento y acción que nos permiten pensar nuevas realidades e incorporar otros conocimientos para así proponer nuevas formas de ver el mundo.

Vistas de la exposición, sala del primer piso. Fotografía: Joshua Pazos

Ana Rosa Valdez: Como curador activo en la escena artística local utilizas distintas herramientas de análisis y valoración del arte contemporáneo. ¿Podrías comentar cuáles empleaste en el proceso curatorial de esta exposición?

Eduardo Carrera: Posteriormente al proceso de selección, en conjunto con los artistas Jenny Jaramillo y Diego Vites, se establecieron reuniones con la mayoría de los artistas que nos permitieron potenciar las obras para la exhibición. Fueron conversaciones muy ricas sobre sus formas de hacer, además hicimos visitas grupales al espacio de exposición, visitamos talleres, revisamos formas de emplazar las obras en sala. Se planteó no solo exponer la obra de creadores de la CAV, sino también acercarnos a sus procesos y sistemas de producción artística a través de un acompañamiento curatorial.

Se conversó los cuatro ejes temáticos de la muestra, mencionados anteriormente, con los artistas, y se les invitó a redactar un statement sobre su obra. En este sentido, se propuso una exhibición que integra en sus fichas técnicas los abstracts de las obras de los artistas, escritos por ellos mismos. Los statements artísticos sobre la obra están en primera persona, además de su biografía actualizada. Integrar en la museografía y como estrategia de mediación estos elementos fue indispensable para proponer un relato expositivo, el cual se conforma a través de la voz de los artistas y de sus intereses.

Los textos de los participantes funcionaron como detonantes para pensar posibles recorridos, posibles formas de leer la exhibición y posibles formas de articular las obras. Con esto quiero decir que como curador de esta exposición trabajé directamente con la producción de obra, con los artistas y con el diseño de la museografía. Hice visitas a estudios, tomamos mucho café y cerveza, tuvimos reuniones grupales para que unos conozcan las propuestas de otros, recorrimos los espacios de exposición juntos, revisamos planos, visitamos bodegas. La figura de curador en esta exposición fue una figura inestable, moldeable, dinámica y cómplice de una comunidad. La práctica curatorial no se define de un solo modo.

Vistas de la exposición, sala del primer piso. Fotografía: Joshua Pazos

Ana Rosa Valdez: Finalmente, me gustaría que compartas con los lectores de Paralaje tu experiencia personal como estudiante de la Carrera de Artes Visuales de la PUCE. ¿Cómo llegaste a ella? ¿Qué contenidos y metodologías pedagógicas fueron más significativas en tu educación artística? ¿Qué críticas constructivas puedes hacer a las actuales autoridades para mejorar el proceso educativo?

Eduardo Carrera: Considero valiosas las formas de integrar a los estudiantes en procesos profesionales vinculados a la gestión y a la curaduría. Recuerdo que el 2009, en conjunto con mis compañeros de clase, organizamos un viaje para 40 personas a la Bienal de la Habana (gestionamos todos los fondos). En 2010 organizamos, en conjunto con la Facultad de Artes de Cuenca, el ´Salón de lo Incomodo’, una de mis primeras experiencias como curador cuando aún era estudiante de artes. Y posteriormente con 10 compañeros de la facultad fundamos No Lugar, espacio que sigue abierto hasta el día de hoy y se ha convertido en un referente de gestión autónoma.

Todas las instituciones culturales y educativas pueden mejorar sus procesos. En el caso de la Carrera de Artes Visuales pienso que es importante generar redes de trabajo con otras carreras de artes y con un contexto profesional, crear vínculos y redes que logren fortalecer los contextos culturales en los que sus estudiantes se van activar profesionalmente. Para la actual dirección ha sido uno de sus objetivos.

De igual forma es importante que las carreras de artes indaguen en su historia, como procesos propios de investigación al interno. Los profesores cuentan con periodos de investigación en los que se podría analizar un anclaje e incidencia histórica de la Carrera en el campo del arte.

La investigación histórica de Trinidad Pérez es clave. En ella reflexiona sobre las primeras academias de bellas artes y la construcción del campo moderno del arte en el Ecuador. En cuanto al arte contemporáneo y su relación con las escuelas de arte y el campo artístico ecuatoriano es una tarea aún pendiente que no se puede resolver en una exposición.

SELECCIÓN DE OBRAS DE LA EXPOSICIÓN

Fotografías de Joshua Pazos / Textos de artistas participantes

José Luis Macas. Serie BorradoresInstalación. Medidas variables. 2014-2017

La instalación se compone de una intervención y una serie de registros de la serie Borradores la cual  es un conjunto de  acciones-intervenciones en espacios urbanos que parten del hecho de dibujar-borrando, utilizando al borrador como herramienta de dibujo sobre muros manchados de smog.

Por un lado es una reflexión sobre el dibujo como lenguaje y sus soportes, explorando diversas formas de comunicación visual como la lengua de señas y la gráfica ligada a la religiosidad popular, mestizaje e industrialización, trabajando la intervención como una condición donde de lo efímero deviene lo sustancial de la obra. Utilizando el gesto espontáneo del grafiti y debido a la misma naturaleza de la técnica de aparición – desaparición, poder abordar problemáticas ligadas a la construcción de los relatos  históricos oficiales en una dinámica de ocultamiento develamiento en la construcción de los imaginarios urbanos, e igualmente reflexionar y activar alternativas a la contaminación a través de propuestas ciudadanas para pensar y accionar otras formas de movilidad en espacios citadinos.

David Jara. Comunidad imaginadaPerformance instalación. Duración: Indefinida, varios días de acción en diferentes momentos. Medidas variables. 2017

El adobe básicamente es una masa de tierra moldeada como un ladrillo que se seca al sol y que se utiliza en la construcción. Así como se puede construir una pared de adobe también se pueden construir cosas irrompibles como los imaginarios.

En la escuela nos enseñan la historia del Ecuador como si se tratara de una sola nación desde los inicios prehispánicos; como si fuera un eterno aquí y ahora que aparecen como determinantes del imaginario ecuatoriano como si la identidad fuera algo irrompible sagrado que no se debe ni se puede cambiar.

La acción consiste en fabricar bloques de adobe mezclando tierra con fotografías de indios del siglo XIX (foto reproducciones recopiladas de varios fondos nacionales). Para luego levantar una pequeña pared de adobe y derribarla; volverla a construir y volverla a derribar.

Consuelo Crespo. Fabricio15 bustos en cerámica de un niño que va de la risa al llanto. Medidas variables. 2017

En términos formales esta obra se realiza en dos niveles: primero en el plano háptico, táctil, tridimensional, propio de la escultura, donde las figuras nos confrontan desde su materialidad: espectros de barro cuyos rostros han sido fijados en su tránsito gestual, es decir, en la secuencia que dibujan las emociones (véase el retrato del chico que pasa de la risa al llanto) o en lo que en fonología se conoce como el punto de articulación (…). El segundo plano en el que la obra se cumple ante el espectador es el plano acústico, donde las grabaciones de las voces, testimonios, confidencias, risas de los retratados, nos hacen oír su cuerpo –incluso en las cabezas de la muchacha, cuyo lenguaje es meramente icónico–, escucha a través de la cual comprendemos sus funciones y disfunciones, su lugar de enunciación, en definitiva su sentido, en tanto nuestras voces significan nuestro cuerpo. (Cristóbal Zapata 2012)

Gonzalo Vargas. 17-12- 32 /18-10- 35 (Fragmento). Fotografía B/N. 120 x 94cm / 100 x 80 cm. 2017 (Fotografía: Gonzalo Vargas)

Es un ensayo visual que dialoga con las representaciones realizadas por Charles Darwin en su diario de viaje, escrito en su paso por la Tierra del Fuego y las Islas Galápagos a bordo del HMS Beagle entre 1832 y 1835. Este periodo es clave en el desarrollo de la Teoría de la Evolución de las Especies de Darwin.

De este modo 17-12- 32 /18-10- 35 propone re visitar y re pensar a los territorios visitados por Darwin, específicamente los espacios habitados por los Yamanas y los Selk’nam en Tierra del Fuego y los zonas donde Darwin observó las especies que inspiraron su teoría en las Islas Galápagos.  Este recorrido propone una mirada crítica a los discursos europeos de la representación moderna a través de un estudio de paisaje, de archivos científicos y de museos.

 

Pamela Cevallos (1984). La casa del señor HÓleo y pastel graso sobre cartulina, collage, mesa. 200 x 80 cm, 85 cm. 2017

No conocí personalmente al señor H: promotor, coleccionista, galerista y marchante. Su trabajo, desde la década de 1960 en el contexto quiteño, le permitió lograr un acervo invaluable. Un día de julio de 2009 visité su casa ubicada en las calles Bolivia y Pérez Guerrero. En cada rincón había cosas que querían ser contempladas. Sin embargo, al obviar las referencias, los autores, las categorías de obra de arte o pieza arqueológica, eran simplemente objetos.

Dayana Rivera. Micro residencias de sanacióninvestigación acción participante / arte relacional.  8 fotografías de 60×40 cm.  2017

Micro residencias de sanación es un proyecto de investigación artística con herramientas que exploran estados corporales y la plasticidad energética y temporal, para generar redes de apoyo y cuidado humano. Desde una visión crítica hacia el trabajo excesivo como forma de vida y el trato al cuerpo como territorio que aguanta la presión contradictoria entre la sobre producción y el olvido, cinco mujeres que trabajan en actividades relacionadas con arte contemporáneo fueron invitadas a detenerse, alejarse por un momento del peso de sus agendas y proyectos, para experimentar una sesión de sanación con técnicas basadas en conocimientos ancestrales, presencia consciente, escucha profunda e intuición. Estas sesiones individuales fueron el inicio de un proceso que se mantiene en el tiempo con encuentros colectivos que suceden una vez al mes, donde ahora son doce las mujeres que se juntan para trabajar a nivel físico, mental y energético. Esta acción micro política trabaja lo institucional a escala humana, como un gesto de rebelión ante la velocidad, la sobre intelectualización y la brecha existente entre discursos que desean rescatar lo afectivo, pero que pocas veces se encarnan para ser puestos en práctica en el día a día. Las micro residencias de sanación ejercitan la capacidad de regeneración de las células de un tejido social que anhela formas de convivencia más conscientes y solidarias.

Mala Rodríguez. 26 I Agosto I 2016. 06:10 AMAcrílico sobre lienzo y fotografía digital. Medidas variables. 2017

La obra se compone de una fotografía de pequeño formato con la imagen de un amanecer y 6 lienzos monocromáticos, todos los elementos estarán alineados horizontalmente. La imagen en la fotografía corresponde al último amanecer que presencié en mi último hogar, un espacio que habité por 1 año.

El trabajo refiere a la memoria personal y afectiva que guardo con este espacio, habitado por mí durante un tiempo determinado. El amanecer marca el inicio de algo, el inicio del día, de una jornada, pero también refiere al cierre de un ciclo. Es una forma de generar un recuento de experiencias y resume un archivo vivencial de un espacio y momento determinado de mi vida. El amanecer dura poco, es efímero, pero se logra preservar mediante la imagen fotográfica. A partir de un ejercicio de descomponer la imagen en una paleta de color, planteo una forma de abstracción de la representación de este último instante de un lugar y tiempo de vida, de la memoria de habitar.

Stephen Coba Zea La Rochelle. La performatividad en el fútbol: Las Manifestaciones visuales, gestuales, sonoras y textuales del “Hincha”.
Video 1: “A lo que se viene” (3:38 min).  Video 2: ¡Cachudo, así quieres tener hijos! (1:15 min). Video – Performance. 2017

Este proyecto consiste en la apropiación por medio del video-performance, de frases, momentos y manifestaciones originadas por la “pasión” que llevan los simpatizantes del fútbol catalogados como hinchas; buscando activar las distintas subjetividades que estas manifestaciones generan, a la par de evidenciar las problemáticas de las mismas. Siendo estas manifestaciones diversas respuestas a distintos momentos, intento analizar cómo dejan de ser simplemente acciones que solo responden a un deporte y llegan a convertirse en un acto estético o ritual.

Miguel Ángel Murgueytio. StepLineInstalación audiovisual, Data visualization. Medidas variables. 2017

StepLine es  una instalación audiovisual construida a partir del student datamining de la Carrera de Artes Visuales de la Pontifica Universidad Católica del Ecuador, durante sus veinte años de existencia. A través de herramientas de programación open source y data storytelling, las cifras reales del sistema se transforman en una nueva estética de datos, interpretando la generación, transmutación y transición de información en un lenguaje gráfico y sonoro más tangible al público. La visualización de datos se convierte de esta manera, en un mapa audiovisual que extrae información profunda, encontrando patrones de comportamiento del ser humano en espacio y tiempo determinado. La obra conduce al público a cuestionamientos sobre lo qué hay más allá de la información digital, y cómo estos mecanismos pueden dar entendimiento de las dinámicas sociales que surgen en espacios complejos.

 

Gabriela Santander. CasaInstalación. Medidas variables. 2017

La instalación está conformada por casas pequeñas de cerámica, dentro de cada una hay levadura activa, y por lo tanto materia en constante cambio. La propuesta aborda la casa como símbolo con poder evocador, como imagen arquetípica que da protección y refugio a la existencia y la imaginación. Así también, propongo un acercamiento a la morada como proyecto basado en la necesidad de un territorio y en el imaginario que se produce alrededor de su consumo como ideal de vida. Esto se evidencia mediante la visualización por computadora en 3D, que se reproduce en una pantalla junto a la fila de casas ubicadas en una repisa en la pared, así, dicho material visual resulta de una serie de imágenes cuyo referente o vínculo con la realidad efectiva no existe sino como un ideal, un deseo,  una ensoñación, un modelo.

Alex Schlenker (1968). Purgatorio (12 collages para una nueva medición del mundo). Fotografía- collage. 12 fotografías de 20 x 20 cm. 2017

Nombrada en honor al texto de Tomás Eloy Martínez, Purgatorio es una serie de fotografías apropiadas / intervenidas en collage que indaga en las nociones de coherencia y verosimilitud inscritas en las formas técnicas (geofísicas / topográficas) encargadas de representar al mundo. La serie es parte de un proyecto de largo aliento que desde hace varios años procura analizar y revertir la idea de un “mundo estriado” (Castro-Gómez 2005), (sobre)determinado por las formas racionales que componen a las imágenes (técnicas), creadas para representar el mundo a escala fiel. Se trata de un proyecto de fotografía digital que no genera imágenes en el sentido binario de la creación de datos codificados -a través de una cámara ubicada en las manos del fotógrafo-, sino que se apropia del dispositivo más distante: la cámara satelital.

Purgatorio aprovecha aquellas imágenes satelitales del mundo que, elaboradas por dispositivos altamente tecnológicos, permiten emular un punto de vista imposible para el fotógrafo común, como es el del astronauta, del piloto, del astrofísico. Las imágenes capturadas de ciudades como Lima, Bogotá, Berlín, New York, Quito, Ámsterdam, etc. son entonces reordenadas por criterios morfológicos “infieles” (colores, formas geométricas, tamaños, texturas, recuerdos, deseos, anhelos, temores, etc.) para romper el orden “real” del mundo y la fidelidad de su representación. Surgen entonces a través de esta irrupción lúdica otras ciudades en las que los estadios han migrado a otras zonas de la ciudad, los parques y ríos se multiplican y las avenidas desembocan en la nada. Los espacios creados surgen desde lo especulado, aunque no por ello menos posibles.

Alexander Alcocer. Retrato. Feria libre Ofelia. Impresión chorro de tinta sobre papel fotográfico. Medidas variables. 2016

El proyecto Retrato. Feria libre Ofelia. Es un ensayo fotográfico realizado en película fotográfica de 120 y 35 milímetros que desarrolla la idea del paisaje como un género narrativo, tomando como personaje a la Feria Libre de la Ofelia durante los sábados y domingos. Esta obra  trabaja los espacios como objetos vivos, es decir, un paisaje como un ser viviente y cambiante que puede ser tratado como un ser humano con cambios de humor y personalidad propios. El ensayo explora la ambigüedad que se genera a partir de las diferentes dinámicas entre ambos días.

Pablo Gamboa Santos. Espectros de los bosques quemadosEscultura/ensamblaje. Dimensiones variables. 2005-2016

Esta obra es una instalación de esculturas elaboradas durante varios años, ensambladas a partir de madera recuperada de diferentes fuentes. Básicamente está construida con desechos de mobiliario doméstico y cortes de madera sobrantes de la tala de bosques, que terminan en ríos y playas.

Representa a una serie de personajes con rasgos antropomorfos y zoomorfos, agrupados y fuera de contexto como si hubieran sido desterrados a causa de la depredación de sus recursos y  medioambiente.

Manuel Kingman. Bandera = Flag + Vidrio = Glas. Acción artística en la Plaza Grande de Quito. Medidas variables. 2017

La acción que compone la obra tiene una relación directa con la coyuntura económica, política y social que vive actualmente el país, fue realizada en la Plaza Grande lugar que condensa varios símbolos de poder durante el mes de octubre y consiste en dibujar estos símbolos con brea y derivados de petróleo sobre un vidrio montado en una estructura móvil que me permite desplazarme por la plaza. Entre los elementos representados están: el perfil del Palacio Presidencial, la Estatua de la Independencia, el león situado debajo de la estatua, la puerta de la iglesia de la Catedral, las letras que reivindican al Ecuador como  país amazónico, etc. Esos elementos se mezclan y tejen un palimpsesto llegando a  saturar y manchar  el vidrio. Luego de recorrer la Plaza Grande regreso al punto de partida y rompo el vidrio el cual es presentado a manera de registro de dicha acción.

Créditos de la exposición

Fotografía: Francisco Suárez

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