Exposición I(n)equívocas: Entrevista con las artistas sobre arte, ecología y memoria

El interés que las problemáticas ecológicas desatan en el arte contemporáneo ha propiciado aproximaciones de lo más heterogéneas. Las posiciones críticas, que resultan más interesantes, abordan los problemas sociales y ambientales que genera el modelo extractivista de desarrollo, los impactos nocivos de la minería y el petróleo, las disputas por los territorios que albergan lo que en las sociedades modernas se conoce como “recursos naturales”, las luchas sociales que defienden esos lugares, y la búsqueda de alternativas de vida que reafirmen la vida y no el capital, es decir, son posiciones que intentan ir a contracorriente de las políticas estatales que, paradójicamente, sirven al “desarrollo” del país al tiempo que sirven a los intereses de enriquecimiento de grandes corporaciones y empresas transnacionales. Los artistas que eligen, como statement o proyecto de interés coyuntural, el pensar la gravedad de estas urgencias, por lo general, realizan investigaciones que involucran conocimientos y experimentos científicos, participación con personas y comunidades, viajes de exploración, análisis político y/o histórico, lo cual da cuenta de una amplitud y una complejidad difícil de asir, al menos mientras estos procesos artísticos se desenvuelven en el presente.

Existen otras posiciones que quizás por relievar una dimensión más subjetiva de la experiencia de la crisis ambiental, aún no alcanzan notoriedad. La exposición I(n)equívocas de Ana Segovia, Flora de Neufville, Mariuxi Girales y Alejandra Orozco, presentada en el Museo Interactivo de Ciencias en marzo y abril de 2019, probablemente puede ser comprendida en este sentido. Sus obras revelan intereses que podríamos llamar ecológicos, pero que se desarrollan conjuntamente con reflexiones sobre las memorias personales y familiares, el territorio habitado y los sistemas de producción económica en los que se enmarcan nuestras actividades. Son propuestas que revelan cómo la apremiante crisis ambiental del planeta nos obliga a replantear nuestro lugar en las parcelas de mundo que habitamos, es decir en los ecosistemas que compartimos con otros seres vivos, sin tener obligatoriamente que asumir los problemas ecológicos como tarea histórica o política, sino, más bien, enfrentarlos desde una cotidianidad que puede enriquecerse a través de las prácticas artísticas.

Aunque aún les queda pendiente una exploración más profunda en cuanto a los lenguajes y medios artististicos, pues algunas piezas revelan fallas y errores propios de un proceso de experimentación, las artistas de I(n)equívocas contribuyen a pensar lo ecológico más allá de las retóricas de la imagen ecologista.

Durante la visita de Paralaje a la muestra, sostuvimos una conversación alrededor de los temas que se desprenden de las obras, y la investigación realizada por las artistas. A continuación presentamos una entrevista vía correo electrónico, en la que intentamos retomar los puntos más importantes de dicha plática. Incluimos un registro fotográfico realizado por Nicolás Saavedra y Daniela Merino. 

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Ana Rosa Valdez

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Ana Rosa Valdez: En la exposición, ¿cómo concibieron la relación entre práctica artística y conocimiento científico? ¿cuáles fueron los procedimientos artísticos que desarrollaron?

Ana Segovia, Flora de Neufville, Mariuxi Girales y Alejandra Orozco: I(n)equívocas se dio por un modelo de coexistencia, en el que tanto lo científico como lo artístico exigían niveles de compromiso para ahondar en aquella información que finalmente decidimos incluir. Los procedimientos fueron variados, desde asistir a talleres especializados, entrevistar a biólogos expertos, tomar registros visuales y fotográficos, o cumplir roles de escucha con el proceso. Estos momentos de pausa, para percibir las diversas fuentes de conocimiento, fueron indispensables y de lo más importante, puesto que con la cantidad de datos y factores que recibimos, nuestras acciones requerían un dominio de la relación con lo subjetivo. Obtuvimos mayor confianza a medida que dejábamos ciertas cosas atrás, sin olvidarlas, pero con la certeza de que aquello que tomábamos en cuenta para continuar era precisamente lo que necesitábamos para comunicar. Todas estas consideraciones tuvieron sentido cuando dialogaban con el material, y este con el medio. Los procedimientos a veces parecían inútiles o se veían truncados por otros sistemas, pero distinguimos una frescura para enfrentarlo, sosteniendo lo esencial siempre, las naturalezas de la propia creación:  normativas, aberrantes, e incluso a veces de tendencias autodestructivas, pero lo que desarrollamos fue esa noción enérgica para replantear o reforzar el siguiente paso de la obra, percatandose de sus momentos.

Flora de Neufville. Teratos. Cianotipos. Serie 1⁄2. Dimensiones 1.65x 1.13 m 2019

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ARV: Las obras presentadas en la muestra reflejan un interés en el equilibrio ecológico de los diferentes hábitats en donde produjeron sus obras, y, por extensión, en el equilibrio ecológico del planeta. ¿Consideran que sus proyectos están atravesados por una mirada ecológica o ecologista del arte?

AS, FN, MG, AO: Consideramos que la muestra está atravesada por nuestro tiempo. El antropoceno es un concepto que todas tocamos y es, en su forma particular como cada una lo enfrenta, donde I(n)equívocas cobra más sentido. Las formas de asimilar la naturaleza, la situación actual de este desorden y daño ambiental tiene muchas vías de entrada, más allá de cuál es la correcta, estas resultan complejas y profundas. Existen diferentes formas de aterrizar la realidad ambiental de nuestra época, y es una preocupación que nos trasciende como artistas, porque nos contiene como seres vivos. No nos atrevemos a decir que nuestra mirada del arte es ecologista ya que eso limitaría nuestro alcance. Al contrario partimos de una incómoda sensación, frente a los grandes discursos sobre la ecología y las distintas posiciones políticas, pues sentimos que todo está bastante mediatizado y manipulado, y en realidad en el día a día, no nos estamos haciendo cargo realmente. Creo que parte de nuestras obras, capturan esta sospecha hacia un tipo de activismo que de por sí, está cargado de contradicciones.

Nuestras reflexiones cuestionan sistemas y hábitos de la memoria, mientras tratan de ocupar su espacio en el mundo del arte contemporáneo ecuatoriano, más allá de lo esperado. El equilibrio mencionado, es una búsqueda íntima que cada una desarrolla para sí y para los suyos, y entre ellos está el territorio. Es a la vez un gusto saber que la armonía que logramos en nuestra muestra se refleje en mayores dimensiones y preocupaciones. Creo que nuestra mirada del arte es honesta, joven y responsable, ya sea por exponer en un museo, por acogernos tan distintas o por acudir a tantos otros saberes.

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Ana Segovia. Contrapulmón. Archivo. Fotografías intervenidas por lluvia, sol y sal s/f

Ana Segovia. Población Flotante. Libro objeto. Bloques de vidrio y sal marina en grano 2019

Ana Segovia. halofilo. Libro 1/50. Aluminio, cobre y papel 2018-2019

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ARV: La memoria y el territorio fueron ejes conceptuales fundamentales de la exposición, principalmente en las obras de Ana Segovia y Mariuxi Girales, ya que sus investigaciones artísticas las llevaron a repensar sus experiencias de vida en los lugares donde han vivido (Mariuxi, por ejemplo, considera que sus proyectos artísticos constituyen un tributo a la tierra cuya explotación, por la empresa familiar, le permitió estudiar arte). A pesar de que ambos temas se han convertido en trendy topics del arte contemporáneo, percibí una exploración honesta en sus proyectos. ¿Podrían compartir los intereses particulares que animaron esta búsqueda?

Ana Segovia: Las vías salarias son un paisaje que me contiene y excluye a la vez. Es una investigación que parte de un contexto matérico cercano al imaginario marino, al uso del archivo que se deja afectar también por las condiciones subjetivas y al trabajo de campo en la industria de la producción salina. Las visitas a estas empresas se convirtieron en sucesos simbólicos y en datos que podía alterar por medio de la memoria. Creo en la ocasión de seguir haciendo lo que ya se había empezado, cuando del relego, se obtiene diferenciación y con esa posibilidad, la creación de un objeto que aguanta algo. Lo que yo tomo de mis fuentes, son gramos que relacionan las ficciones con algún indicio o dejo de abandono.

Mariuxi Giraldo: En mi caso, luché con la diferencia entre el tributo y la ofrenda. La posibilidad, la responsabilidad y el deseo jugaron un papel fundamental en mi forma de acercarme al territorio. Para mi, el tributo es un deber reglamentado por una autoridad, como los impuestos; mientras que en la ofrenda, quien entrega, se reconoce como un ser contenido por relaciones que lo trascienden y lo que entrega, depende de su propia producción valor. En la ofrenda uno puede escoger, la responsabilidad de dar y la posibilidad de recibir, así el deber sale de contexto. Mi titulación me hizo reflexionar sobre el origen de mi vida, de mi sustento y de mi voluntad artística, y es así, como fui desarrollando un proyecto que corresponda con todo lo que me constituye, como agradeciendo este nuevo punto de partida.

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Mariuxi Girales. Evidencia 3×3. Techo suave/ Estructura experimental. Tela de Sarán, cañas guaduas, hilo blanco, grapas y alambre Dimensiones 2,60 x 2,90m. 2017

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Mariuxi Girales. Evidencia 3×3 (detalle). Techo suave/ Estructura experimental. Tela de Sarán, cañas guaduas, hilo blanco, grapas y alambre Dimensiones 2,60 x 2,90m. 2017

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Mariuxi Girales. La cura. Prototipo de filtro cerámico. Ensamblaje de 8 vasijas cerámicas Dimensiones variables, altura mayor 1,20m 2019

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ARV: En la exposición, se pudo percibir un trabajo colaborativo muy peculiar: los procesos de producción de obras, aunque forman parte de poéticas individuales, reflejan preocupaciones éticas y estéticas, modos de hacer y metodologías de investigación colectivas. ¿Cómo describirían la experiencia de crear obras de manera conjunta, sin disolver sus particularidades propias en lo grupal?

AS, FN, MG, AO: Para nosotras hacer una exposición grupal significó tiempo de recorrer las ideas, de dialogar y procesar lo que cada una estaba desarrollando. Aunque llevábamos nuestras propias investigaciones individuales, los temas que nos preocupaban se relacionaban de forma muy estrecha, y un mismo paraguas nos cubría a todas. Fuimos un tanto planeando, otro tanto improvisando y otra parte rompiendo eso que no nos estaba ayudando. Nos reunimos para trazar, conectar, intuir y discutir lo que nos venía pasando. No siempre fue armonioso, pero el proceso caótico de la creación, nos hizo entender que en el Nosotras está el poder de todo lo que proponemos. Además, los espacios para reflexionar fueron amplios, y nunca tratamos de imponernos sobre las demás, pues no eran resultados de causa y efecto. Si bien en varios momentos la producción artística se dio de manera individual ,estos espacios de intercambio fueron esenciales para aprender de la otra creando así una relación y diálogo que enlazaba y daba solidez a las obras entre sí.

Buscamos un nombre que resuene desde la propia filosofía bajo la que nos juntamos. El lugar que escogimos, tenía que responder a la misma lógica de pensamiento, nos sentamos varias veces en el espacio vacío, en el día y en la noche, porque el habitar un lugar merece atención. Afinar la mirada, entender que cada obra debía hacer parte de este contenedor estético, intelectual y vivencial.

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ARV: La relación ética y sensible con los seres vivos se ha convertido en un aspecto importante en la cultura contemporánea. ¿Cómo conciben ustedes esta cuestión en proceso de producción y en la dimensión estética de sus obras?

AS, FN, MG, AO: Incluir o dejarse incluir junto a organismos vivos en las obras, delegar trabajo, permitirse afectar por otras vidas, todas estas y otras nociones éticas desplazan conversaciones que utilizamos como referencia al momento de crear. En cierto grado hemos vuelto invisible e ignorado nuestras relaciones de dependencia, manteniendo esta noción de que no interactuamos con los sistemas naturales. Pero en I(n)equívocas y en nuestras vidas cotidianas, concebimos estas relaciones de tensión como aprendizaje continuo. Lo que tomamos del mundo vivo y sensible, nos capacita para entender que no somos humanos únicamente por lo que nos conforma sino también por lo que deja rastros en nosotras y en nuestro entorno. Y el mundo está inmerso en procesos que implican a estas nuevas naturalezas, nuevos paisajes y esto no solo ha traído cambios a la concepción de la naturaleza sino que también nos ha transformado como individuos. Y por ende, la dimensión del arte ha crecido tremendamente, porque los cambios de episteme modifican la realidad construida y abre paso a sentir nuevas experiencias con respecto a los giros estéticos. En nuestras obras lo mencionamos, pues son ideas y materiales que asimilan un profundo respeto hacia los cambios de paradigma.

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Alejandra Orozco. Estándares base cambiantes. Serie de 96. Acrílico sobre cartulina. 2019 (al fondo)
Alejandra Orozco. Equinoccio. Serie de 12. Cerámica.Dimensiones variables. 2019 (en primer plano)

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Alejandra Orozco. Equinoccio (detalles). Serie de 12. Cerámica.Dimensiones variables. 2019 (en primer plano)

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ARV: Durante la visita de Paralaje a la exposición, comentaron el interés de analizar los sistemas de producción industrial y científica a través de las formas de producción material en el arte. ¿Pueden, efectivamente, las prácticas artísticas contribuir a crear modelos alternativos de producción, a contracorriente de la industrialización moderna capitalista?

AS, FN, MG, AO: Cada obra, contiene detrás un proceso de producción minucioso en tanto a la elección de la materia prima que cada una eligió. Pensábamos en la importancia de ser consecuentes con nuestro discurso y la estética que construimos. Pues de cierto modo, lo plástico, lo práctico y lo teórico son procesos que se desarrollan en conjunto, no prevalece separación alguna. Al pensar en términos ecológicos o sustentables la discusión no es sencilla ,de por medio se encuentran distintos factores; lo humano, lo no-humano, los intermedios, los rezagos y las huellas del capitalismo. Mediante la práctica artística se puede abrir y reforzar discusiones que cada vez son más necesarias. Al crear estos momentos y espacios de reflexión buscamos reforzar una mirada crítica, replantear las narrativas tradicionales y dar paso a alternativas que cuestionan la forma en la que nos relacionamos con nuestro entorno. Nos dimos cuenta que como artistas tenemos el potencial de apropiarnos y nutrirnos de varios saberes, así el proceso creativo se influencia de materialidades encontradas en cada recorrido, de ideas que cobran sentido en su propia ejecución, siendo efectuadas dentro de métodos que llegan a ser una alternativa viable y totalmente palpable. De este modo, creemos que la producción artística puede cuestionar y colaborar con la función, el diálogo con los sistemas de producción y reproducción a través de la obra de arte, puede  ampliar la mirada del consumidor. Los variados caminos que atraviesan a cada elemento escogido en nuestras obras: la sal, las abejas, el herbario, la culebra ciega, son muestra del amplio espectro e impacto de cada uno en el mundo y del mundo en ellos.  Por consecuencia, es también una invitación para que el espectador continúe entrelazando sentidos a nuestras uniones o cree las suyas  propias. 

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ARV: Tengo una pregunta final para Flora, ¿cómo concibes al cuerpo orgánico “monstruoso”, “no normalizado”, en tu obra “Micro-parásitas”?

Flora de Neufville: Mi proceso de investigación con las plantas parásitas, parte de la relación con las formas vivas, tanto orgánicas como inorgánicas. “¿Existen formas que no tienen nombre o que no se pueden nombrar? o al contrario, ¿el lenguaje sería capaz de generar enunciados que no produzcan ninguna forma?” (Alain Fleischer, 2017). Esta frase, me llevó a reflexionar sobre un mundo sin categorizaciones, pues los seres humanos persistentemente buscamos enunciar, dar nombre a todo lo que nos rodea, y sin duda lo concebido como naturaleza tiene un lugar en nuestro imaginario. Pensemos en las formas clásicas, aquellas que aprendemos desde pequeños, aquellas que nos rodean y que norman nuestra mirada. Muchas de las parásitas no tienen nombre, no tienen una forma definida, no entran en un catálogo, pues para la percepción de la comunidad botánica son el resultado de un proceso parasitario, donde rige el bien y el mal. Este indicio sugiere una entrada a la estética de lo monstruoso que, por un lado, ha constituido históricamente un modo de percibir socialmente al otro por ser fisiológicamente distinto y, por otro, ha devenido una condición de nuestro tiempo desde la mirada antropocéntrica. Aunque la vida siempre ha sido monstruosa, hoy más que nunca tememos a los organismos de formas de vida multifacéticas que encarnan la simbiosis y alteración de la tierra. Y seguimos sorprendiéndonos por ciertos eventos, como Chernóbil, sus margaritas mutantes o para no ir muy  lejos las naturalezas como las plantas parásitas, nos obligan a mirar desde los personajes más mínimos, que dilatan una atención urgente a los múltiples procesos actuales. Con este panorama, el mapa se extiende y propone comprender cuáles son las agencias de los intermedios,  señalados como híbridos, sobre cómo los humanos y los no-humanos nos encontramos y además cómo estos están representados en el ámbito cultural, ambiental y científico.

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Flora de Neufville. Micro-parásitas. Fotografías-archivo de plantas Acrílico y madera Dimensiones 60×40 cm. 2019

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Flora de Neufville. Micro-parásitas. Fotografías-archivo de plantas Acrílico y madera Dimensiones 60×40 cm. 2019

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Flora de Neufville. Herbario Parásito. Archivo. Caja de luz Dimensiones 90 x 60 cm 2019

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Flora de Neufville. Herbario Parásito (detalle). Archivo. Caja de luz Dimensiones 90 x 60 cm 2019

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Fotografías: Nicolás Saavedra y Daniela Merino

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