Lo bueno, lo potable y lo innombrable del 2017 según Pedro Cagigal

En Paralaje culminamos el año con una entrevista colectiva sobre aquellos temas y problemas que fueron clave en el 2017, y que nos permitirán continuar con nuevas reflexiones en el 2018. En este posteo participa Pedro Cagigal, docente de la Universidad de las Artes de Guayaquil, y colaborador de Paralaje.xyz.

 

Fuente: Diario El Comercio

¿Cuáles fueron los temas y problemas claves en materia artística y cultural en el Ecuador en el 2017?

De las situaciones más llamativas están, por supuesto, los casos de las censuras que merecen mucha atención y ha traído una serie de debates. Les dejo a otros el análisis. Lo que yo quisiera acotar es que la búsqueda de soluciones implica generar normativas legales claras que protejan a los artistas, gestores, museos y demás de los afanes moralizadores de cualquier desubicado funcionario. Algo que pudo haber sido incorporado en la ley y que podría ser incorporado en los reglamentos. Pero bueno, eso es otro tema.

Las elecciones de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) y la generación de grupos del sector cultural organizados políticamente en ciertas provincias para enfrentar las políticas clientelares y plantear un cambio generacional en la gestión cultural de la CCE me parece lo más interesante del año. Y en general la derrota y el nombramiento de Raúl Pérez Torres como Ministro de Cultura, habla del gran camino que queda adelante y entre sus principales necesidades la lucha contra el “desencanto” hacia la política cultural local. Hay tanto que se puede analizar de lo que pasó, es un tema complejo que nos habla del sector de la cultura en la real politic, de sus ideologías, de sus fuertes carencias y la necesidad de cambiar el discurso de: “la institucionalidad cultural es una mierda que no nos sirve” a necesitamos un sector más organizado para poder hacer funcionar esa institucionalidad y no regalarla tan fácilmente.

En Pichincha un grupo liderado por Javier Cevallos Perugachi y Paola de la Vega intentó tomarse el núcleo y perdió revelando que se pudo ganar con más organización y presencia del sector. No poseo muchos datos, pero creo que en la mayoría del país las cosas tampoco cambiaron, a excepción de Manabí. Algo es algo. Sobre el RUAC, que abrió el espacio de participación en las elecciones, queda mucho que analizar. Cuando el RUAC se planteó como una herramienta de inclusión política y recopilación de datos para el sector, primó la desconfianza, la desinformación, la pereza y ese discursito anarco-libertario miope y políticamente sesgado, nutrido por la polaridad del país. Cuando lo vuelven un instrumento burocrático para obtener fondos, el sector se resigna y se inscribe. Según declaración del Ministro, se quiere dejar el RUAC sólo como herramienta para la inscripción de artistas en seguridad social y que no sirva para las elecciones de la CCE. Si nadie está de acuerdo con un RUAC como herramienta política, obviamente éste no será tal y nuevamente se perderá un espacio ganado.

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Javier Cevallos, candidato a la dirección de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo Pichincha, durante las elecciones de 2017.

Francisco Ordóñez, actual director de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo Pichincha, electo durante los comicios de 2017.

¿Qué propuestas artísticas y culturales abrieron nuevas rutas creativas y críticas en las escenas locales?

Este año me mudé a Guayaquil a ser parte del proyecto de la Universidad de las Artes. Me encontré con una ciudad con una agenda interesante, dinámica y en crecimiento. Me impresionó la actividad del sector escénico y la infraestructura que han venido ganando. Me parece destacable el trabajo de La Orquesta Sinfónica de Guayaquil con su nuevo director Dante Anzolini, que está rescatando la obra de Luis H. Salgado y planteando un repertorio arriesgado y demandante para sus músicos.

Por su parte la UArtes tiene varios problemas que resolver, pero el enorme potencial del proyecto es cada vez más notorio. Es un lugar donde se enfrentan distintas escuelas y líneas de pensamiento y esos encuentros y desencuentros generan reflexiones y cuestionamientos nuevos y propios. La universidad ha permitido un flujo de actores culturales hacia Guayaquil que inevitablemente enriquece la escena local. Además de lo obvio, la importancia de una escuela pública de artes, con alumnos de diversas provincias, de distintas clases sociales y de distintas disciplinas que dialogan, negocian y crean. Si bien la UArtes ya cumple 4 años, parece que ahora empieza a cuajar el proyecto. Profesores y estudiantes empiezan a tener reconocimientos y presencia en los fondos y convocatorias del sector, como los 4 de 12 seleccionados para el Premio Brasil de Arte Emergente*. Además la UArtes ha aportado a la escena local con una serie de encuentros académicos y eventos culturales y, no olvidar, con públicos -estudiantes y profesores-, asistentes asiduos de la agenda cultural.

En Quito se destaca el trabajo del CCM, con exposiciones claves como “La intimidad es política” y ahora “desMarcados. Indigenismo, Arte y Política 1917-2017” y el CAC que también se ha reactivado, a pesar de los varios recortes presupuestarios.

Fuente: Diario El Telégrafo

¿Cuál es el estado actual de la institucionalidad cultural en el país?

Cualquier visión generalizada de la institucionalidad pública cultural del país es limitada, hay muchos espacios que la componen y no se puede homogeneizar. Algunos espacios destacan llevando una dura lucha diaria, otros, como el Ministerio, parecen estancados cumpliendo lo mínimo exigido por el sector (ojalá se les pidiera más), sin ideas ni propuestas. Unos espacios se caen a pedazos y otros se abren y se mantienen desde las iniciativas independientes. En mayor o menor medida la institucionalidad la hacemos todos, no solo los gobiernos, y si no la hacemos nos la darán haciendo. Una gran carencia sigue siendo un sistema integrado para el sector, que permita diálogos, movilidad, participación y mejor uso de los recursos.

¿Qué preocupaciones nos llevamos al 2018 en nuestro trabajo cultural? ¿Qué necesitamos mejorar como escena artística?

El sector está en un constante crecimiento, esto implica más actores, más espacios, más públicos, más análisis -aunque falta diversificar las voces- y en general ahora hay más competencia. Ya no somos los mismos del grupito de siempre, nuevas generaciones están atentas a tomar los espacios descuidados o choleados por los artistas posicionados. Ahora tenemos números y eso puede ser una ventaja política, si logramos organizarnos mejor. Pero justamente es en la auto organización en lo que menos hemos avanzado. Hay que recordar que es la lucha gremial la que consigue cambios sostenidos en cualquier sector, si no seguiremos en las manos de los burócratas de turno.

Nota de la editora: Cabe mencionar que Luis Chenche, David Orbea, Juan Carlos Vargas y Leo Moyano, que participan en la exposición del Premio Brasil – Arte Emergente, estudiaron en el Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador “ITAE”, en la carrera de artes visuales, la cual fue absorbida por la Universidad de las Artes en el 2015.

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Diseño de portada: Oswaldo Terreros

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