Memoria universitaria: una reflexión pendiente para el movimiento estudiantil ecuatoriano

Por Alicia Nataly Maya

A través de una línea de tiempo, la exposición Voces y bullas de la Central, presenta el devenir de la Universidad Central del Ecuador (UCE). La muestra tiene base en una investigación histórica coordinada por el Museo Universitario (MUCE); que comprende los antecedentes de la UCE, desde las universidades coloniales, fundadas en los siglos XVI y XVII, hasta su historia  reciente, a finales del siglo XX.

Una de las premisas fundamentales del MUCE es la creación de una memoria universitaria, de acuerdo con su directora, Susan Rocha[1]. En esta lid, la segunda exposición del museo[2] propone una visión histórica sobre las demandas y luchas estudiantiles de la UCE y su eco en la sociedad ecuatoriana.

El riguroso trabajo realizado por Isabel Mena, investigadora del museo, y asistido por estudiantes de la Facultad de Comunicación Social (FACSO), permitió que se exhiban documentos sonoros, gráficos y textuales que acercan al visitante a la experiencia de la voluntad organizativa de la universidad, de manera especial a lo largo del siglo XX.

En medio de esta narración, sería infructuoso separar la historia de la casona de la que han construido sus organizaciones gremiales. Y en ese acierto, la exposición considera otras herramientas –además de la línea de tiempo– para suscitar la reflexión y el debate en torno a las condiciones del movimiento estudiantil ecuatoriano y a la potente influencia de la Central en la historia del país.

En este sentido, el MUCE ha organizado –en colaboración con la Facultad de Artes–, visitas guiadas por el campus, que evocan momentos específicos del pasado universitario. En el recorrido se han resaltado monumentos, placas y murales de fuerte valor histórico. Entre ellos, la antigua Residencia Universitaria, escenario emblemático de la resistencia y organización estudiantil, en los periodos de movilización y clausurada, junto con la universidad, en 1970,  por Velasco Ibarra, en su quinto mandato presidencial.

También se han desarrollado los Portafolios Subversivos, una serie de mesas de debate que profundizan sobre la memoria construida en las luchas universitarias, la música protesta, el movimiento estudiantil desde una mirada de género y la relación política, memoria y arte contemporáneo.

Además, al final de la línea de tiempo se exhiben dos instalaciones: una bomba molotov, conservada dentro de una campana de sílice y muestras de piedras en frascos de vidrio, con instrucciones para ser lanzadas en una manifestación. Es importante profundizar sobre estos elementos y su relación con la perspectiva de la exposición, puesto que genera un dilema para quienes hemos participado de las organizaciones estudiantiles de la UCE. Por ese motivo, me permito señalar ciertos elementos sobre la situación del movimiento estudiantil universitario ecuatoriano.

En la segunda mitad del anterior siglo, los estudiantes y demás estamentos de la comunidad universitaria se encontraban muy politizados. Este fenómeno se debió en buena medida a la ola de lucha social que se suscitó en el continente a raíz de la revolución cubana, pero también fue una respuesta a la represión de varios gobiernos y a la implementación del neoliberalismo. Hacia el final del siglo, la política de inversión estatal en la educación de tercer nivel sufrió lo que Carlos Celi[3] llama neoliberalismo por abandono. Es decir que, si bien la universidad no se privatizó, dejó de percibir el presupuesto necesario para su funcionamiento y en consecuencia se fue deteriorando.

El abandono de la universidad pública por parte del Estado, los imaginarios sociales influidos por el neoliberalismo sobre una universidad pública  tugurizada[4] y las surreales prácticas de corporativismo[5] de las dirigencias estudiantiles separaron a las bases de las instancias de organización, como la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE). Estas condiciones sumieron a la Central y a otras universidades estatales en una crisis de legitimidad a nivel social. Si antes los estudiantes habían peleado en las calles contra el alto costo de la vida, la privatización de los servicios básicos o el despotismo de distintos gobiernos, ahora esos mismos estudiantes sólo podían ser vistos como tirapiedras y garroteros.

Es por ello que indago por la función de estas dos instalaciones. ¿Las piedras y la molotov deberían corresponder al museo, como elementos expositivos? Es evidente que le brindan fuerza a la muestra. Pero, me pregunto esto en particular porque el actual sistema de educación superior propone el ideal de una universidad purísima, que no da cabida a una visión política sobre las realidades nacionales.

En este marco, se ha propuesto desde el Estado un modelo colonial de universidad, que permeó hacia los estudiantes y resultó en su desmovilización, aun cuando muchos han sido marginados del sistema nacional de educación superior. En cuanto a la organización estudiantil, ahora existen dos FEUE (¡!), ambas con nula legitimidad social y cooptadas por partidos políticos[6]. En este caso, el MUCE ha llevado una posta urgente hasta su límite. El siguiente paso sólo puede ser dado por los estudiantes.

En ese sentido, lejos de un recuento de los hitos, la investigación llevada a cabo por el MUCE permite que la universidad, desde un punto de vista institucional, reconozca y abrace una identidad que hasta hace poco le resultaba vergonzante. Este gesto representa en gran medida una búsqueda de bases sólidas en la historia de la universidad ecuatoriana, que data no de diez, sino de cientos de años. Reconocer este postulado, aparentemente tan simple, es un gran paso. Y es que no es lo mismo tener una visión política sobre el rol de la universidad pública en la sociedad, que caer en las prácticas del corporativismo. Es precisamente eso lo que demuestra Voces y bullas de la Central.

 

Alicia Nataly Maya

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Notas:

[1]Ecuador Inmediato. 2017. «Entrevista a Susan Rocha». Quito. Disponible en [http://ecuadorinmediato.com/index.php?module=Noticias&func=news_user_view&id=2818819423&umt=voces_y_bullas_central_nombre_sonara_reconstruccion_memoria_social_ecuatoriana_a_traves_recuerdos_universitarios_audio].

[2] La primera exposición, “Máquinas del tiempo”, presentó objetos de la colección del MUCE relacionados con los procesos de investigación y divulgación científica de la universidad.

[3] Sociólogo y docente de la UCE que ha investigado ampliamente la universidad y el movimiento estudiantil ecuatoriano.

[4] Se puede revisar más sobre este tema en Moreno, Kintia y Pilca, Patricio. 2011. Imaginarios sobre la universidad pública ecuatoriana en Revista Malaidea. Nº 2. Quito.

[5] Por corporativismo hago referencia a las prácticas llevadas a cabo por partidos políticos al interior de los gremios, utilizándolos como bastiones y aparatos de sus proyectos. En este sentido, la UCE, durante los 70s y 80s, fue el escenario de pugnas al interior de la izquierda, llegando incluso a enfrentamientos con armas de fuego, heridos y muertos. Los dos principales grupos que activaban en la universidad a partir de una dirección partidista fueron los “cabezones” militantes del Partido Comunista, en línea con Moscú, y los “chinos”, militantes del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (relacionado con el extinto MPD y actual UP), en línea con Pekín. Durante los 90s, el segundo grupo hegemonizó la directiva de la FEUE, a través de prácticas poco documentadas pero presentes en la memoria de los estudiantes de la época, como manipulación de actas, robo de urnas, amenaza con armas durante las jornadas electorales. Este tipo de actos terminaron por alejar a las bases estudiantiles de las dinámicas de la federación hacia la década de los 2000.

[6] La una, la tradicional, cooptada por el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (relacionado con el extinto MPD y actual UP), que no realiza elecciones y cuyos dirigentes no son siquiera estudiantes. La otra, organizada entre los años 2014 y 2015, por Alianza País, partido que gobierna el Ecuador desde 2007; sus dirigentes son frecuentes comensales de Carondelet, y su primera camada ahora ejerce cargos de dirección en las más variadas instituciones del Estado.

FOTOGRAFÍAS DE LA EXPOSICIÓN “VOCES Y BULLAS DE LA CENTRAL” DEL MUSEO UNIVERSITARIO MUCE (POR LEONOR JURADO)

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