Mensaje en 4,000 botellas – Entrevista a María José Arjona

ENTREVISTA A MARÍA JOSÉ ARJONA

POR RODOLFO KRONFLE CHAMBERS

Residencia LARA Ecuador 2016

Una de las obras más destacadas de la muestra LARA 2016 – Edición Galápagos / Ecuador, que permanece abierta en el CAC hasta el 13 de noviembre, fue la performance de la colombiana María José Arjona. A continuación una conversación sobre su trabajo entre la artista y el curador de la exposición Rodolfo Kronfle Chambers.

Rodolfo Kronfle: ¿Cómo se contrastó las ideas previas que tenías de Galápagos con el lugar que finalmente conociste? ¿Crees que el intercambio propio del formato residencia moduló o enriqueció el tipo de experiencia que tuviste en el archipiélago?

María José Arjona: Yo siempre parto de una experiencia con los elementos del lugar al que me invitan. No soy una persona de mar. Reconozco sus fuerzas, su profundidad, el peligro en su inmensa belleza. Cuando me propusieron esta residencia quise entonces vencer el miedo que me producen las islas, el estar lejos de la tierra continental (soy un animal de bosque). Así que trate de llegar despojada de ideas o conceptos previos y dispuesta a ser receptora de la fuerza del océano que obviamente me obligaba a dejar el miedo a un lado.

Mi llegada a Galápagos fue posterior a un viaje en el que estuve en Alemania por casi tres meses. La topografía me sobrecogió. Los cactus gigantes, los lobos de mar sobre las sillas, dispersos por todos lados como si llegaran a la tierra para olvidarse del mar y volver a su naturaleza de mamíferos de tierra, pero esta vez dormidos, en posición de descanso absoluto.  Ese cuerpo en reposo, sin tensión, y la relación con el horizonte, me llamaron mucho la atención, pues siempre he trabajo sobre la vertical y todas sus implicaciones.

Creo que la residencia dio el espacio para experimentar con fuerzas de una manera que para mí no se había presentando antes. La escogencia de Galápagos fue el primer acierto y la planeación de cada una de las actividades enriqueció, con los días, la misma experiencia.  El trabajo de [la productora] Eliana [Hidalgo] fue impecable, y creo que a todos nos facilito el tránsito por las islas.

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RK: Cuéntame qué tipo de impresiones fueron las que encontraron mayor sintonía con los intereses particulares que vienes manejando en tu trabajo, ¿de qué formas te imaginabas que este lugar podría conectar con tus presupuestos creativos?

MJA: Creo que todo lo que sucedió en Galápagos le dio una vuelta inesperada a mi trabajo. Como lo anote anteriormente, no llegue a las islas pensando en algo especifico. Solo quería observar silenciosamente lo que sucedía, y creo que en esa instancia el trabajar con el cuerpo me deja concentrarme en el momento sin necesariamente hacer conexiones con lo anterior.

Mi cuerpo de trabajo no tienen un eje esencial, mas bien se mueve en diferentes direcciones que encuentran un punto central en la forma como abordo la cuestión del tiempo. Soy una persona con una gran curiosidad por el mundo, por sus tensiones y fuerzas. Me gusta siempre la sensación de no saber exactamente como abordar una inquietud o como responder una pregunta. Mi proceso no pretende generar respuestas especificas sino mas bien articular múltiples preguntas sobre la línea infinita del tiempo. Me interesa el proceso, la sumatoria de fuerzas y el efecto que tiene esa sumatoria sobre el cuerpo.

Galápagos se convierte entonces en un punto neurálgico en donde se conectan diferentes intereses: El cuerpo en su constante devenir animal, el sonido como frecuencia topográfica y la experiencia como fuerza catalizadora de un paisaje que emerge, no desde la imagen, sino desde la unión de los dos puntos anteriores gracias al accionar del cuerpo.

Siempre pienso que las residencias ofrecen un espacio para re-conectarse con algo que uno había olvidado. He estado en diferentes lugares y creo que para mí, lo importante, no es encontrar en este nuevo espacio “algo” que se conecte con ideas anteriores a llegar; es mas bien llegar para encontrar algo nuevo, algo que desconocía y que me mueve en otras direcciones. Galápagos, simbólicamente hablando, me permito entender el tiempo desde otro lugar en donde la duración reside no en la resistencia sino en una especie de sucesiones de descansos o espacios de silencio (un ritmo), y esto se materializo claramente cuando se presento el performance en Quito.

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RK: La performance, que describías previamente como una “pieza sonora que está articulada por el cuerpo”, causó en el público reacciones poco frecuentes. No es exageración decir que a nivel emocional se trató de algo muy potente que se podía percibir sin tener mayor conocimiento de las ideas previas y conceptos que incorporaste en la obra. Cuéntame sobre el sentido del trabajo, cómo fue el proceso para aterrizar tus ideas y cómo valoras lo ocurrido en la performance. También me parece que este trabajo tiene matices muy distintos a varias de tus performances previas, ¿qué tienen en común y que las diferencia?

MJA: Al llegar de Galápagos traje conmigo una serie de frases, composiciones de sonido, y algunas ideas sobre lo que quería hacer. Para mí era claro que quería proponer algo que manejara el reposo pero que de alguna manera se insinuara una tensión, que en principio, pensé, que sería a través de la respiración. La primera propuesta tenia que ver con el cuerpo sometido al agua en un contenedor en donde solo podía sacar la cabeza cada vez que necesitara respirar. Pero el tiempo es peculiar y siempre existen problemas de diferente índole, que de alguna manera, empujan el proceso creativo a otro lugar. El resultado, o mejor la solución a todos los problemas, fue plantear la segunda opción que tenia para Línea de vida:  Miles de botellas suspendidas generaban el sonido del agua y me permitían amarrar, objetual y conceptualmente, el sentido de naufragio y de los mensajes de auxilio (lenguaje) para finalmente presentarse como posibles filos cortantes si el cuerpo no entraba en una dinámica rítmica que resulto de mi observación de los lobos de mar en las playas de Galápagos.

Entendí entonces la relación del paisaje, el cuerpo y el sonido, y generé una traducción bi-dimensional: 18 dibujos que encontraban resonancia con 19 frases (escritas durante la residencia en Galápagos). Tanto el lenguaje como la topografía están compuestas por ritmos, movimientos que promueven un paisaje bien sea topográfico o sonoro, y que internamente están alentados por una fuerza que se expresa a través de diferentes cuerpos.

Si vemos los dibujos presentados en Quito, entendemos la relación estrecha que tienen con la estructura y con el performance. Pareciera entonces que el relieve terrestre surgiera de la voz cuando lee la frase, que el sonido de las frecuencias del dibujo re-codificaran las notas agudas que salían del roce de las botellas al estar expuestas al movimiento del cuerpo y que el cuerpo, como fuerza, fuera sujeto al espacio mínimo e intermedio por el que transcurre la vida.

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El performance para mí es la totalidad de la obra. El cuerpo es lo que hace que la instalación se ponga en movimiento y genere la respuesta de la que me hablas: algo muy emocional. Sin el cuerpo la instalación nos siguiere diversas lecturas racionales y un gran asombro por la cantidad de trabajo requerido para montarla, pero cuando el cuerpo se mueve precipita la fuerza del mar, de la lluvia, del rugido de los volcanes, se vuelve algo muy primitivo y entonces no toca endulzar el intelecto. Como el cuerpo es presentado como fuerza, y no como identidad, se fuga rápidamente de toda racionalización; es mas bien percibido no desde la imagen sino desde el efecto (sonoro del movimiento). Desaparece el nombre del artista para mas bien presentar la experiencia y conducir a lo sensible, a lo poético, a su relación intima con la vida y también con la muerte.

Es cierto que este trabajo parte mi obra en dos. Creo que en Línea de vida logré amarrar elementos que antes estaban dispersos. He trabajado con sonido, he tenido un interés enorme por los procesos escultóricos, me cruzan fuertemente las definiciones de cuerpo de Deleuze, y trabajo diariamente en re-definir lo que puede significar el tiempo, la duración y la temporalidad. Encuentro que en este trabajo logro saltar al espacio de manera contundente al presentar una estructura que permite intuir lo sonoro para luego anexar el cuerpo desde un concepto mas complejo sin perder su trasfondo poético.

La gran diferencia con los trabajos anteriores creo que se encuentra en la forma como presento cada elemento. En línea de vida no existe representación. La instalación se formula como traducción topográfica (paisaje terrestre y sonoro), los dibujos como documentación de todo el trabajo, y el cuerpo como fuerza que agencia y unifica contenidos conceptuales, formales y poéticos.

® Asiaciti Trust LARA Project LLP

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