Shirma Guayasamín: Floraciones Singurales

“¿Cómo construimos nuestras representaciones de la naturaleza?”. Fue lo primero que me pregunté al visitar la exposición “Floraciones singulares” de Shirma Guayasamín en la galería ECX, en el pasado mes de abril. Cuando entré a la sala, la idea de un paisaje submarino o un jardín floral me guió intuitivamente hacia diversas formas vegetales y figuraciones de seres marinos que daban cuenta de una minuciosa experimentación con materiales industriales, artísticos o cotidianos. Las obras parecían habitar, más que ocupar, el espacio donde estaban expuestas.

La habilidad de la autora se hizo evidente en la prolijidad de su trabajo manual, casi artesanal, cuyas formas nos seducen sensorialmente, al tiempo que nos llevan a preguntarnos por su propia materialidad —artística— en un mundo moderno caracterizado por las mediaciones virtuales, las construcciones industriales y los dispositivos tecnológicos. En las obras de la muestra, Guayasamín no sólo manifestó su gran dominio de la técnica escultórica, sino también un “dejarse llevar” por la intuición en su trabajo con los materiales. Es su relación reflexiva con el acrílico, las fibras naturales, el plástico, entre otros recursos, lo que me permite pensar, a través de estas esculturas, un más allá de la frontera moderna entre lo cultural y lo natural.

Lo que la exposición deja en el aire es la posibilidad de un mundo híbrido, en donde esa diferencia no se establezca radicalmente, sino que, más bien, dé lugar a una interacción entre las formas orgánicas y sintéticas en una nueva concepción de lo que entendemos por “vida”.

Agradecemos a Pilar Estrada, curadora y gestora cultural, por compartir su texto sobre la exposición, y al fotógrafo Christoph Hirtz por su excelente documentación de las esculturas. 

Ana Rosa Valdez

Floraciones Singulares

En un mundo, el más cercano, nos invade lo digital; lo reproducido por máquinas, lo homogéneo que se disfraza de particular, el juego perverso del futuro.

Pero en este momento, el temporal, las formas de flotan -que poseen tanto de flores ligeras como de aguamalas apacibles- habitan en capas resueltas entre azares, materiales que se hilan de la casualidad, fragilidades de entidades instintivas, lo singular que construye un universo propio.

En ese universo se presidente la naturaleza que, que su aparente artificialidad, simula movimientos que aunque no están, intuimos, como si camináramos contra la presión del agua en un mundo submarino.

En “Floraciones Singurales” la forma inerte se refleja en lo formal vivo, lo sintético en lo orgánico, comprimiéndose en un cosmos que se torna tan físico como imaginario a la vez.

Pilar Estrada

Gorgonia, 87 x 90 x 60 cm, técnica mixta, 2017

Agaricia, 82 x 98 x 16, técnica mixta, 2017

Diáfana, 34 x 36 x 18 cm, técnica mixta, 2017

Doris, 52 x 50 x 13 cm, técnica mixta, 2017

Estrella fugaz, 95 x 86 x 15 cm, técnica mixta, 2017

Lunaria, 76 x 68 x 26 cm, técnica mixta, 2017

Manglar, 200 x 300 x 280 cm, técnica mixta, 2016

Medusa, 75 x 64 x 75 cm, técnica mixta, 2017

Rosa de porcelana, 148 x 133 x 30 cm, técnica mixta, 2017

Gélida, 143 x 143 x 26 cm, técnica mixta, 2017

Fotografías: Christoph Hirtz

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