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“Si yo hubiese sido gobierno no creaba una Universidad de las Artes”

Entrevista a Christian Proaño, por Rodolfo Kronfle Chambers

Christian Proaño (Quito, 1978) es un artista interdisciplinar que cursó el Colegio de Artes Plásticas de la Universidad Central del Ecuador y se licenció en Artes Sonoras por la Universidad de Middlesex en Londres, con una posterior maestría en Antropología Visual por la Flacso. Ha expuesto en galerías y museos del país y del extranjero, habiendo presentado su trabajo sonoro en festivales y conciertos locales y regionales, además de haber realizado diseño de sonido para cine documental y radio. Tiene una amplia experiencia en diversos espacios formales e informales de intercambio de saberes artísticos y sonoros con niños, adolescentes, jóvenes y adultos, desde escuelas comunitarias unidocentes a universidades y talleres autónomos.  Recientemente, luego de su paso como docente de la Universidad de las Artes (UA), ha posicionado una visión crítica sobre la misma.

Rodolfo Kronfle Chambers: ¿Cómo fue el proceso de reclutamiento que seguiste para aplicar a la UA? ¿En qué período trabajaste ahí y qué materias impartías? Entiendo que el pensum que desarrollabas atravesaba la malla de varias carreras…

Christian Proaño: La UA siempre ha hecho concursos, entré por concurso público, el semestre empezando mayo del 2015, y empecé impartiendo el laboratorio transdisciplinar, y nuevos medios, pero con el tiempo fui impartiendo también diseño sonoro para la escuela de visuales y una materia que se llama naturaleza, espacio público y lenguaje. Entré como parte del departamento transversal, que es como materias comunes a todas las escuelas. Salí en diciembre del 2016.

RK: Cuando te vinculaste a la UA cómo te sentías respecto al proyecto político que venía desarrollando Alianza País…

CP: Para el 2015 yo ya estaba completamente decepcionado del proyecto Alianza País. Sin embargo sí tenía -y tengo de hecho aún un poco- fe en lo público, y que desde lo público se puede incidir en la construcción social de lo que sea que estemos construyendo. Sentía que desde lo público se podía disputar los sentidos hegemónicos. Y obvio la hegemonía era de Alianza País.

RK: ¿Ves a la UA como un proyecto alineado con el proyecto político instaurado en el poder o independiente de este? ¿Consideras que su proyecto académico responde más a criterios educativos o políticos?

CP: Empiezo por la segunda: el proyecto académico de la UA es aquello en lo que más creo. Parte de un entendimiento complejo y transdisciplinar de la Academia. Esta sustentado en fuertes cimientos teóricos incluso construidos desde el sur y las subalternidades. La gestión que se hace de ese proyecto académico sin embargo puede pecar de estar guiada por criterios más políticos.

Toda institución está conformada por 3 elementos: docentes, administración y estudiantes, y en cada uno hay distintos niveles de alineación e independencia. Igual en la UA.

Diapositivas de la presentación del proyecto de la Universidad de las Artes en diciembre de 2012 en la Gobernación del Guayas. Foto: Rodolfo Kronfle Chambers

RK: ¿Por qué saliste de la institución? ¿Existieron conflictos? ¿Fue por motivos personales?

CP: Parte de ambas, nunca antes en ninguna institución había sentido ese reproche de “tener que ser agradecido con quien te da de comer” (un reproche que venía de gente de dentro de la institución como de fuera, estudiantes, administración, funcionarios del Ministerio, anónimos en redes sociales), una atadura de libertad. Eso para mí es conflictivo. Un estudiante gobiernista llegó a calumniarme denunciando ante el rector supuestas amenazas de mi parte. Se comprobó lo contrario pero queda el mal sabor. En ese sentido, mis razones son estrictamente personales

RK: En el tiempo previo a tu salida mantuviste en las redes sociales –y me imagino también en el entorno de la Universidad- una actitud abiertamente crítica a políticas de estado, principalmente sobre reivindicaciones ecologistas y de derechos de los pueblos originarios. No puedo pecar de ingenuo y se que las demandas de supervivencia pueden acallar a las personas frente a quien les paga el sueldo, pero por otro lado estamos hablando de profesores en un entorno en que uno esperaría asuman el deber de intelectuales comprometidos. En intercambios informales que he tenido con algunos docentes de la UA estos no dudan en criticar al gobierno, además de recriminar la forma como se maneja la universidad, pero ninguno asume posturas públicas…¿tú cómo lo ves? ¿Es posible para los profesores discrepar con las políticas institucionales de la UA o ser críticos frente al poder? ¿es partisanismo convencido lo que hay dentro de la universidad, una simple actitud complaciente o sumisa, o hay de ambas? ¿dónde queda el valor de sembrar las bases de un pensamiento crítico si no lo aplican?

CP: Tal vez el propio sistema, la forma en que ha sido manejado… Me refiero a la Senecyt, etc., ha construido subjetividades sumisas en los académicos… Yo por lo menos soy artista, puedo más que sea hacer bulla y ganarme unos sueltos, pero para muchos académicos el ser parte de una institución es el entorno adecuado de trabajo… Y no hay opciones. Estoy súper de acuerdo con tus comentarios de la pregunta. Y no trato de justificar a nadie… Sino tratar de entender lo que describes con tanta desesperación. Y verdad.

RK: ¿Cómo se sienten los alumnos con este tema, se les permite ser críticos?

CP: Mira, hay un control ejercido por la Unidad de Bienestar Estudiantil, una especie de censura previa construida con chantaje y clientelismo. Vigilan las redes, y a los becados los tienen observados. También hay bastante estudiante gobiernista igualmente ejerciendo un papel de vigilancia. Obviamente hay inconformidad entre muchos estudiantes, y ellos son los que más adelantado tienen su auto organización, al contrario de los docentes. Yo diría que el alargamiento de los tiempos de auto organización da pie para una guía paternalista inspirada por el partido, vertical, que infantiliza a los estudiantes y a los docentes. Guía ejecutada por Bienestar Estudiantil, el Departamento Jurídico… Ni siquiera las autoridades.

Ese departamento de Bienestar Estudiantil “proveía ayuda” (almuerzos, pasajes…), pero por ahí fueron construyendo redes clientelares y de fidelidad. Luego con la becas institucionales ellos empezaron a tener más control -de opinión y así- de los estudiantes; cuando el terremoto organizaron las “misiones”, llevaron a la Universidad a Diane Rodríguez a propagandear y tratar de legitimarla como líder juvenil.  Además son el contacto para llevar alumnos a reuniones como la de la semana pasada en la que Lenin y Glas hicieron propaganda a los estudiantes universitarios.

RK: Por el lado de los docentes he escuchado a algunos de ellos quejarse de que los tienen con contratos de 3 meses, y pues encuentro irónico que este gobierno aplique prácticas de precarización laboral ¿porqué es esto? Pareciera una estrategia de domesticación y disciplinamiento…

CP: Justamente, tal vez nos chantajean con sueldasos, pero con contratos hechos en función de los tiempos políticos. Además el Departamento Jurídico nos dijo que mientras no seamos titulares no podíamos asociarnos. Sin asociarnos no podemos reclamar derechos.

El primer concurso se hará en estos meses, el primer concurso de nombramientos. Y ellos podrán asociarse y exigir derechos.

      

RK: Cambiando un poco de tema: En su punto más alto el ITAE de Guayaquil tenía un presupuesto anual de aproximadamente un millón de dólares; con apenas un ligero aumento se hubiese podido repotenciar un proyecto pedagógico probado y que había generado una mística ejemplar en su interior y un positivo impacto en la comunidad. Pero por el contrario el gobierno decidió desmantelarlo para dar paso a la creación de la UA -nuevamente con ese afán refundacional que nos aqueja- donde solo la nómina de docentes está sobre los cinco millones anuales sin contar las millonadas que se han invertido en infraestructura, consultorías y demás…¿te parece esto lógico? Hoy en día, siguiendo lo que vemos en las noticias, vemos cómo se configuró un esquema donde las grandes inversiones, las mega obras, han sido señaladas como focos de corrupción, formas de pagar favores o de generar adhesiones al proyecto político…¿cómo ves esto?

CP: Te voy a repetir algo que he dicho en otra parte, y aumentar un poco. Si yo hubiese sido gobierno no creaba una UA sino que fortalecía el ITAE. Fortalecía en general la educación técnica y tecnológica. El hecho de que se haya privilegiado el modelo de universidades emblemáticas en lugar de depurar y fortalecer el sistema existente obviamente fue un plan diseñado por unos tecnócratas como René Ramírez para justificar un ingente gasto de recursos, sobre todo en hierro, hormigón y vidrio. Además, privilegiar ese sistema cerraba las oportunidades no sólo de estudios sino de trabajo, siendo las universidades emblemáticas el único lugar en el que se están creando puestos de trabajo académicos pudiendo ser cientos de instituciones, repito, incluso a nivel técnico y tecnológico. Digamos que hace un año y medio yo meramente sospechaba de los niveles de corrupción, y ahora me siento espeluznado el nivel que sobrepasó mis expectativas. Sin embargo, si diferenciaría por ejemplo entre la UA y Yachay. No solo por la construcción teórica de los cimientos sino por el modelo de gestión. Mientras en Yachay se está construyendo desde el alcantarillado, la UA recicla y reúsa edificios abandonados del centro de Guayaquil e incluso equipos como amplificadores o computadoras compradas por Yachay. Mientras Yachay contrata caza talentos para atraer profesores la UA hace concursos públicos.

RK: Para ir cerrando, con todo lo que me has conversado: ¿Recomendarías a esta universidad para alguien interesado en estudiar artes?

CP: En términos académicos sí. Yo hubiese querido tener una educación en artes así. Yo hubiese querido ser estudiante de mí mismo. Y solo en la UA pude impartir una cátedra como el laboratorio transdisciplinar de la forma en que lo hice; me refiero al proyecto epistemológico filosófico inicial del departamento trans. Las escuelas, por su parte, sobre todo música y cine, son bastante hegemónicas. Música es un conservatorio. Cine es industria cultural. Y adentro de la institución de ley hay disputas por esos sentidos. Antes de empezar las clases mismo, fueron años de disputas por el pensum de música, por ejemplo, en el que hasta vino Cergio Prudencio [compositor y director de orquesta boliviano], para que luego el poder decida que el camino era el Conservatorio occidental y la música tonal.

RK: ¿A qué te vas a dedicar ahora? ¿Crees que tu postura afecte tus oportunidades laborales futuras?

CP: [Risas] Como te decía, yo soy artista por sobre todo lo demás que también soy. Por el momento me voy a dar el lujo de no trabajar más que para mí mismo. Disfrutar de la pobreza. Hacer bulla como siempre, retomar el trabajo de taller tan olvidado por los requerimientos legales de ser profesor. Estoy más decepcionado del proyecto que antes, incluso del estado y su rol. Así que trataré de incidir en otros espacios. Estoy en Mindo, construyendo nuestra casa con mi pelada, y haciendo pan. Aprendiendo a cantar y tocar la guitarra. Leyendo lo que tenía pendiente. No me preocupa las oportunidades laborales.

FIN. 27 – enero – 2017

Christian Proaño

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