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«DOG backwards is GOD»: Exposición de Jorge Morocho y Xavier Coronel en el MAAC

Presentamos una publicación de la muestra «DOG backwards is GOD» de Jorge Morocho y Xavier Coronel, realizada en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil, del 1 de abril al 28 de mayo presente año. La exposición presentó obras pictóricas recientes de los artistas, quienes realizaron la curaduría de este proyecto que, sin duda, constituye una de las mejores propuestas artísticas de lo que va del 2021 en la urbe porteña.

Compartimos en Paralaje una memoria completa de la exposición que incluye el registro del recorrido museográfico, el texto de la muestra e imágenes de las 36 piezas exhibidas.

 

Texto curatorial en publicación online: qrco.de/bc2xj7

DOG

~

GOD

1. un perro es conducido en secreto al corazón del bosque.

2. Allí: es abandonado.

3. Allí: no hay nadie conocido.

4. las criaturas a su alrededor.

5. no conoce su lenguaje…

6. empieza a sentirse ansioso.

7. empieza a sentirse solo.

8. decide hablar con dios.

9. Sabe: no necesita lenguaje.

10. Sabe: él es anulación del lenguaje.

11. no es respondido.

12. las criaturas del bosque han atestiguado el cambio.

13. su mente es ahora dialéctica. 

 –

Una noche escuché a una señora, su pelo blanco el teatro negro: el tiempo es corto y la técnica complicada. Escuché lo que tenía para decir.  He plagiado su frase. Ella no escuchó de mí ni una palabra. Nada pasa porque nada dura. La pintura le guarda sus reparos a la fugacidad. 

El levantamiento de archivo. Asociación pobrísima de palabras. Feliz juguete de madera antropológico: Tallado, lijado, pulido. 

David Claerbout creía en algo similar a un asilo para imágenes, tenía un credo. Confesión– nos sentimos sectarios al escucharlo:

Cuanto mas atrás en el tiempo se encuentre una imagen, más avanzado será su proceso de envejecimiento, mientras más haya perdido ésta su urgencia, más se convierte en un objeto que    –de una forma u otra– nunca tuvo la intención de ser. Con esto las imágenes que pueblan en ellas se convierten en objetos para pegar, cortar, abusar, cuidar, defender o destruir. 

(Aquí) No hablamos de levantamiento de archivo, ni hablamos desde el punto estricto de la metodología: creación y posterior selección de un banco de información. Hablamos de establecer relaciones con nuestras imágenes, hablamos de empatía. Y más allá de eso, hablamos de amor. Y cuando hablamos de amor hablamos de significación. Hablamos de vigilancia amorosa. Susurramos de puntillas: la labor del custodio, la codiciada figura del testigo.

La única manera de conocer el fenómeno del amor es a través de la significación. Significamos a nuestros seres y objetos amados, nuestras imágenes y nuestros sonidos. Los significamos por su forma o por sus cualidades asociativas, sus cargas culturales o la falta de estas, su carácter (la experiencia estética de su carácter) o la falta de este, su composición, etc. Las razones en todo caso pueden tornarse más aburridas o más divertidas pero —al igual que en el amor— igualmente válidas. 

Más allá de todo, lo importante es que significamos por el placer culposo de ser significados de vuelta. Vemos el abismo y el abismo nos observa. Las películas: nos ven crecer. En ellas nos hemos de ver…renacidos.

Lamentablemente: pura ficción, lindo cuento de hadas.  La pantalla se deja atravesar por la mirada en un solo sentido y no es el que apunta hacia nosotros.  La naturaleza de la atracción por las imágenes que elijo es correspondiente a la distancia que éstas tienen conmigo. La distancia es —casi siempre— la condición infaltable y el impulso que atrae, la distancia es —casi siempre— el espacio habitable entre el deseo de dar y su imposibilidad. La distancia es —casi siempre—  el conflicto emocional de la pantalla. La indiferencia de sus imágenes es casi siempre la urgencia de estas pinturas. 

Podemos verlas a través del cristal y podemos amarlas, podemos usarlas en dossiers y discutir descalzos acerca de ellas sentados en sillas de madera. Ellas no nos pueden ver de vuelta. 

El desplante virtual: gigantesco vórtice del desamor. Intentamos comportamos a la altura del mas noble de los rechazados: elegantes disimuladores de la mirada. Observamos con ansias e imaginamos la respuesta; imaginamos la mirada de vuelta. Imaginamos lo que hay debajo de la caja observada. Y al imaginar lo que hay debajo de ella —llamémoslo interior imaginado— no sentimos nada más que deseo, ¿qué otra cosa es mirar? ¡La lujuria! — responde. Hermanastra malvada del amor.

Imaginemos: recibimos una caja y la estudiamos morbosamente, sin ningún tipo de respeto. Luego de observarla, olerla y manosearla estamos listos para no entender e inventamos lo que hay dentro… Maravillosa experiencia, la caja imaginada. La materia no tiene conclusiones solo potencias.

Una película al igual que un libro o una pintura es similar a un videojuego en términos de experiencia. Y ésta  no se resume a recibir. No promete un viaje chamánico con sus respectivos métodos de iniciación o una estimulación —caliente y rápida— de los sentidos y el intelecto; sino que exige. Demanda: escarbar y recolectar, aumentar el nivel, conseguir el atuendo, repetir el intento y si es posible ficcionalizar, conectar y asociar y reestructurar, hacer a la experiencia algo propio (a la fuerza o al intelecto) algo así como la simulación de un secuestro, en eso consiste la experiencia estética del videojuego. Abogamos por una experiencia que no tenga nada que ver con la seguridad amable, ni con el placer inmaculado, sino que este mas cercana a la experiencia del adicto al juego, a la experiencia de la adivinación, a la ordenación de la adivinación. A la experiencia estética de la ordenación. A la imagen que opera por contaminación. Al fundido encadenado. 

Ficción pide, ficción brinda.

He aquí la cuestión: ¡Habla! —El interior adivinado:

— La mujer barbuda nos lee las manos y predice lo que seremos, no adivina lo que somos.

5 respuestas de Jorge Aycart a preguntas que nadie le ha formulado.

Nadie: …

Jorge Aycart: La pintura que realmente levanta mi interés es la pintura que atraviesa. Que levanta puentes a través de distintos mundos. La pintura que conecta: Literatura, cine, televisión, instagram, autorreferencialidad. La pintura por la que apuesto es la pintura del flujo.

Nadie: …

Jorge Aycart: Quizá la pantalla sea uno de los personajes principales, la pantalla y su interfaz. La interfaz televisiva, la interfaz cinematográfica, la interfaz de los memes. La imagen y su interfaz, la imagen de cristal. La interfaz es un dispositivo capaz de traducir señales de un aparato y hacerlas comprensibles para otro. La interfaz: un dispositivo de traducción y como toda traducción, enteramente construida, enteramente artificio. ¿Cómo se traduce la luz a través de la pantalla?

Nadie: … 

Jorge Aycart: La luz: animal veloz e inmaterial, custodio de lo visible, posibilitador de mundos. La mancha puede transformar lo inmaterial en algo que puede tener repercusiones en lo material. Y no solo en lo material sino en lo histórico…la pintura puede cambiar las profundidades del espacio histórico-pictórico.

Xac: Si existen celos en la pintura de Jorge estos giran alrededor no de la pintura sino de la historia, la historia de sus imágenes. De las cuales se siente custodio. En su pintura hay obsesión solo en cuanto a la vigilancia y hay artificialidad solo en cuanto a la recreación de cierta intimidad ficticia. El fetiche de Jorge no es un fetiche sobre la imagen sino uno sobre el documento, su fetichismo es el del archivista y la pantalla es su puente de acceso al flujo inagotable de relatos de un pasado lejano o de un presente lejano. Da igual.

Nadie: …

Jorge Aycart: La pantalla y la traducción. Brad Pitt hablando con su novia antes de invadir Troya,  John Wayne observando la muerte televisada de su amigo, mientras alguien lo observa a él observando desde un departamento en Tokio. La experiencia traducida, Kiku Farsari observando el estudio de su padre, el fotógrafo Adolfo Farsari —le decían algunos Adolfo Farsante por firmar fotografías ajenas. Sōtatsu sueña con Dennis Hopper y él a su vez se recuesta en una sábana roja antes de empezar a grabar un vn para sí mismo. Un niño tapizado y la cara extinta de Rosemary en su doble. El grande pero desconocido boxeador irlandés Jem Roche. Un paisaje con su respectiva distribución de magia y de tetas. David Blaine, el filósofo. La única imagen de Harmony Korine con marcas de golpes (ya no moradas) mientras filma un documental que no existe. Una represa en la nieve fotografiada por un arquitecto que no la construyó. La casa de Lolita duplicada en la nave de Nabokov. Un epic fail de youtube y personas saltando rampas en bicicleta. GTAV y un mapa escondido. Otro planeta y…

Jorge Aycart: Hablemos de Dios y de Hollywood y de lo divino y de santo Tomás. Hablemos de la superabundancia de imágenes y de la sobresaturación de información y de su respectiva necesidad de crear categorías.

Nadie: ok. 

Santo Tomás: Tiempo de categorizar. 

De las infinitas posibilidades y combinaciones me gustaría definir dos categorías o tipos que a mi criterio caracterizan a ciertos constructores de imágenes pictóricas. Quizá para el mundo contemporáneo estas ideas parezcan rígidas y no de gran ayuda. En mi defensa pido recuerden llevo muerto desde 1274.

Primero los imitadores de voces. A estos los llamaremos los constructores de la ventriloquía. La segunda son los constructores de ordenación. Ninguna de estas categorías es autosuficiente ni goza de una completa integridad, las dos se revitalizan a través de la contaminación con los infinitos cajones categóricos que podemos inventar o que ya se han inventado. 

La imitación de voces al igual que cualquier otro tipo de imitación comparte la naturaleza paradójica de la falsificación, es decir, de la creación de objetos que aparentan ser lo que no son. 

Digamos una o dos cosas de la falsificación.

La falsificación o imitación de voces es una recurrente detentora de la tradición y la arrancha sin previo aviso para poder conquistar sus tareas. El tema en la imitación es siempre su mismo medio ya que a través tan sólo de la contabilidad histórica del original  y su validación es que la falsificación reclama su valor. No hay búsqueda alguna de voz ya que sabe que tiene una meta pero no hay camino, y lo que conoce como camino —como diría K— es siempre vacilación. Ya que a la imitación lo único que concierne es el perfeccionamiento de sus mecanismos de traducción y de montaje el arte de falsificar no tiene sentido sino supone antes que todo ver al mundo como substrato potencial de la ficción. Podríamos decir que la falsificación nos ha estafado ya que a la falsificación lo que le interesa más que todo es la puesta en escena de sus procesos.

Los constructores de la ordenación se podrían considerar una cultura mucho más primigenia incluso podríamos llamar a su práctica un tipo de complejo ya que no parte de la tradición sino de la necesidad. Su pintura piensa desde la ordenación. Una ordenación que se sustenta a través de una relación esencial con el entendimiento del constructor, y accidental con cualquier otro elemento del que no dependa.

La necesidad de organizar el mundo al igual que cualquier otro complejo es: estado de alteración que fija su esencia en el acto de priorizar. Priorizar los objetos muertos en un paisaje de orden distinto cuya verdadera geología no era la piedra sino el miedo.

Santo Tomás ha plagiado a McCarthy, pensemos. Organicemos: 

Edificaciones con climas artificiales, obsesión, el tiempo de lo pintado, imagen escarbada, el estado viscoso de la imagen mediática, el complejo del niño prodigio, el flujo de conciencia de instagram, distorsión narrativa, pérdida progresiva de cabello. El primer momento de miedo, no como tema, sino como posible camino para vincularse con la construcción de imágenes (lazo afectivo, obstáculo amoroso, ruta de significación) ya lo hemos mencionado. Nos declaramos fans del acto (bello y hueco) de la enumeración.

No entendamos, no expliquemos. Conectemos una cosa con otra probablemente inconexa e intentemos ganar algo. Las pinturas que observamos se conectan con caminos que potencian el primer apretón de manos que nos ofrece el miedo frente al monitor. No necesitamos a Joyce para percibir el flujo desbordado de conciencia la imagen piensa ya por si misma, se ha ganado el derecho de portar su propia cabeza, la hemos perdido por completo en su inmediatez. La cuestión aquí  es poder crear caminos a través de sus huesos. La estructura de la imagen fuera de su contenido. Ese es el problema. Disociar el acto de la cosa. Como si los elementos de cierto momento de la historia pudieran intercambiarse con los de otro momento distinto. 

Hay pinturas a las que uno tiene que acercarse preguntándose por el funcionamiento de su gravedad. ¿Cómo se mantienen sus elementos a la deriva? ¿ cómo quedan varados en la llanura? ¿cómo flotan sus piltrafas en la nada? Entendiendo, por supuesto, que al hablar de gravedad nos referimos al secreto vigente de la magia del universo aún desconocido, a la revelación del misterio dado y no resuelto, a una de las interacciones predominantes del mecanismo interno e invisible del cosmos, al enemigo de los paracaídas rotos y los objetos voladores con problemas técnicos y, como no, al amigo confiable de los magos talentosos. 

La ordenación de los cuerpos muertos es esa la apuesta de Xavier. La fe en la roca y su geología psicológica y la cuidada distribución de piltrafas. Sin embargo, no es su fe la del excavador ni del psicólogo, ni siquiera es enteramente la del organizador, sino que es la del cosmólogo, es decir, la fe del mago, la fe en el terror y —que más es el terror— grita Xavier (al darse cuenta que también lo estoy plagiando) —sino lo desconocido—  lo alienígena, lo que aún no tiene origen o explicación, lo que aún no tiene para este mundo razón de ser. 

El mago al igual que el cosmólogo no solo es hombre de fe, sino que es constructor de mundos. Narrativos, imaginativos, aburridos, fantásticos. La creación de imágenes es creación de mundos y la creación de mundos es a su vez el intento fallido por entenderlos. Curiosidad truncada por limitaciones de percepción. La curiosidad sobre el mundo nos hace crear otros para compensar nuestra incompetencia.  

En una rama de la creación que está limitada a lo pintable hablo de lo que me concierne y es tantear el momento en que la pintura es pregunta. Y si algo pregunta ¿por qué no ficcionar para responderle? Porqué no estudiar el funcionamiento de la gravedad de ese algo antes de preguntarle sobre sus ideas. En el caso de que pueda hablar, en el caso de que quiera. Plagiemos por última vez a Nabokov y recordemos que el mejor temperamento para un lector-espectador nace de la combinación del sentido artístico y el científico. De la pasión y la paciencia, de la emoción y el trabajo meticuloso de la recolección de pistas. 

Hablemos del miedo, hablemos de la curiosidad y hablemos de Ama (sobrina de Xavier).

Y, Como todo show de ilusión, sin ninguna acotación moral que se me ocurra en el momento, terminemos con una fábula:

1 hace días ya, ha tenido pesadillas

2 hace días ya Vio a Cheeta pelear con Gal Gadot

3 sintió el placer culposo de cubrirse la cara con la mano y, sin embargo, reflejado detrás de la pantalla, a través del rabillo del ojo observar lo temido.

4 Cheeta era un vampiro 

5 hace días ya evade las películas con Cheetas u otros monstruos y, sin embargo, su mirada está pendiente de ello

6 Sabe: a partir de franquear el miedo obtuvo conocimiento.

7 Sabe ahora: Como es un vampiro 

8 Sabemos ahora: del miedo nace todo conocimiento, errado o acertado. 

9 Sabemos ahora: La última puerta de la curiosidad es siempre el terror.

10 Sabemos ahora: La curiosidad lo mantiene en el rabillo del ojo, de él aprende. 

11 Todo piensa por contaminación

12 Toda sangre es prestada

13  Todo mundo es un vampiro. 

Jorge Morocho 

(Basado en una conversación de 3 años con Xavier Coronel) 

Xavier Coronel, La Nabokocasa, mixta/tela, 210 x 500 cm, 2021

Jorge Morocho, Lestrigón (Motorola RAZR V3), 280 x 145 cm, mixta/lienzo, 2021

Jorge Morocho, Lestrigón (HANRO Sea Island), 280 x 145 cm, mixta/lienzo, 2021

Jorge Morocho, Lloranding, interveción sobre contraportada de libro Monet de Taschen, 2021

Xavier Coronel, The Pink Dam Damn, mixta/tela, 170 x 250 cm, 2021

Jorge Morocho, Detalle (pecho), carbón sobre papel, 160 x 160 cm, 2021.

Xavier Coronel, The Magic of David Blaine & Harmony Korine, mixta/tela, 185 x 235 cm, 2021

Xavier Coronel, Pelea con Harm, mixta/tela, 2021

Jorge Morocho, El discurso de la Abubilla, mixta/lienzo, 450 x 550 cm 2020

Xavier Coronel, The Wonder Boy, mixta/tela, 208 x 618 cm, 2021

 Xavier Coronel, Brave Baby Bear, mixta/tela, 170 x 250 cm, 2019

Jorge Morocho, Jem Roche, mixta/lienzo, 215 x 160 cm, 2021

Jorge Morocho, Fuego de hadas (Adolfo F.), mixta/lienzo, 335 x 150 cm, 2021

Jorge Morocho, Kiku Farsari, mixta/lienzo, 240 x 160 cm, 2021 

Jorge Morocho, La Bestia de Yokohama, mixta/lienzo, 240 x 196 cm, 2019

Xavier Coronel, Alert Landing, mixta/tela, 195 x 420cm, 2019 

Jorge Morocho, Dennis Hopper graba un vn para sí mismo, luego sueña con ello, mixta/ lienzo sobre madera y papel tapiz, 200 x 480 cm, 2021

Xavier Coronel, The Brave Baby, mixta/tela, 170 x 250 cm, 2020

Jorge Morocho, Wayne TV, mixta/lienzo, 140 x 185 cm, 2021 

Jorge Morocho, WayneTV II, mixta/lienzo,140 x 185 cm, 2021

Jorge Morocho, WayneTV III, mixta/lienzo,140 x 185 cm, 2021

Jorge Morocho, La mujer barbuda, mixta/lienzo, 200 x 150 cm, 2021

Jorge Morocho, Reflejo de la mujer barbuda, mixta/lienzo, 200 x 150 cm, 2021

Xavier Coronel, Life is good, money is king, suck my meat, mixta/tela, 185 x 270 cm, 2021

Xavier Coronel, Nude Dude, mixta/tela, 72 x 100 cm, 2021

Xavier Coronel, LT. XIX (The Exterminating Angel), mixta/tela, 145 x 250 cm, 2020

Jorge Morocho, Arielle, mixta/lienzo, 80 x 53 cm, 2020

Jorge Morocho, La flor de Pompey, mixta/lienzo, 170 x 220 cm, 2018 (Colección Emma Menendez Cesa)

Xavier Coronel, The Morning Cult Kids pt.II, mixta/tela, 208 x 345 cm

Jorge Morocho, Interior del estudio de la familia Farsari, mixta/lienzo, 184 x 220 cm, 2021

Jorge Morocho, La palabra, mixta/lienzo, 120 x 80 cm, 2021

Jorge Morocho, Las ruinas líquidas de Vaalbará, mixta/lienzo, 120 x 600 cm, 2019

Jorge Morocho, Vampiro sexy, mixta/lienzo, 138 x 170 cm, 2021

Xavier Coronel, About Snow, intervencion sobre spread de libro Rey Sol, 2021

Xavier Coronel, Zombie Disaster Gear, mixta/tela, 154 x 430 cm, 2019

Xavier Coronel, DOGOD, intervención sobre portada de libro irrelevante, 2021

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