Written by 09:02 Arte Contemporáneo Ecuador, Destacados

«Habitar(es) Invisibles». Exposición del Programa de Talleres y Residencias del CAC

Compartimos una memoria de la exposición “Habitares (In)visibles” del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, inaugurada el pasado 10 de junio. En la muestra se presentan los proyectos de artistas y colectivos que participaron en el Programa de Talleres y Residencias: Stephano Espinoza, Lionel Cruet, Martina Miño Pérez, Irene Domínguez Jervis, Emilia González Salgado, Colectivo Sierra Plástica, Colectivo Mal Llamado (Antonio Andrade, Tamya Calderón, Sebastián Jiménez), Rocío Soria-Díaz, Ilowasky Ganchala, Isabel Llaguno y David Jarrín Tello.

La selección de artistas para el programa fue realizada por Pablo Barriga, Ana María Armijos, Eduardo Carrera R. y Lucía Durán; y la curaduría estuvo a cargo de Pamela Pazmiño y Carrera. 

Publicamos el texto curatorial, los textos de artistas y un registro fotográfico de la muestra, cortesía del CAC. 

Habitares (In)visibles

Exposición colectiva de artistas residentes

Texto curatorial por Eduardo Carrera R. y Pamela Pazmiño

En la década de los noventa, cuando el edificio del CAC aún no era restaurado, fue ocupado para talleres de producción de artistas como Pablo Barriga, Jenny Jaramillo, Joset Herrera, Olivia Hidalgo, Diana Valarezo, entre otros, quienes utilizaron pabellones del Ala Norte del Antiguo Hospital Militar como sus talleres, y también como galería de exhibiciones. En una reseña del Diario El Comercio titulada «Pabellón seis: nuevo espacio para la creatividad», Lenin Oña escribe: «Inconformista, anti académica y antivanguardista son los denominadores comunes que se captan en ella». En este sentido, los cambios conceptuales en la práctica de los artistas, que tuvieron lugar a inicios de los años 90, dan raíz a la comprensión del taller de artista como entidad creativa, y generan interés en la historia de los espacios de creación y las exposiciones como parte integral de la historia del arte contemporáneo de Quito y el CAC.

Los artistas y las artistas Stephano Espinoza, Lionel Cruet, Martina Miño Pérez, Irene Domínguez Jervis, Emilia González Salgado, Colectivo Sierra Plástica, Colectivo Mal Llamado (Antonio Andrade, Tamya Calderón, Sebastián Jiménez), Rocío Soria-Díaz, Ilowasky Ganchala, Isabel Llaguno, y David Jarrín Tello inauguran esta exposición como cierre de un periodo de producción artística en el Programa de Residencias y talleres del CAC Quito. Guiados por reflexiones artísticas en torno a la memoria, el territorio, la naturaleza, las experiencias del cuerpo y la tecnología, los artistas residentes presentan en esta exposición sus obras y sus experiencias trabajadas durante su residencia en el CAC Quito a lo largo de 5 meses.  Estas obras, nos sumergen en las múltiples y diversas derivas, ficciones, apropiaciones, símbolos, apariciones y memorias; hilando un relato colectivo sobre amplios y profundos cuestionamientos de la realidad actual en un contexto de incertidumbre artística, social y cultural.

Una amplia agrupación de obras intentan capturar el sentido de la memoria a través de imágenes y objetos que interpelan nuestros sentidos. Hay muchas formas de memoria: recuerdos de hechos que hemos vivido, los extractos que trabajan las emociones y los sentidos, recuerdos que hemos escuchado como historias familiares y de la cultura popular, de los espacios cotidianos convertidos en arqueologías; incluso recuerdos de ensamblajes matéricos e iteraciones de un futuro imaginado. 

Otras obras examinan el papel de los territorios con especial atención a los pensamientos críticos de las ecologías, la agricultura y la identidad en la relación entre la ciudad y el campo; las tensiones entre modernidad y desarrollo, y las transformaciones del paisaje y su vínculo con lo social comunitario. Su objetivo es introducir la posibilidad del arte contemporáneo como una praxis comprometida en relación con lo territorial, la ruralidad, lo cultural y natural;  y cómo ese contexto podría modificar la forma en que el arte ocurre, se comprende y circula.

Finalmente, otros artistas presentan reflexiones entre la experiencia, la identidad y los comportamientos de lxs cuerpos en relación a las interfaces digitales; así también al estudio de las formas de las subjetividades disidentes que construyen imaginarios y narrativas sobre los encuentros-desencuentros. Para este conjunto de obras y prácticas artísticas ha sido fundamental la reflexión y  creación en torno al habitar espacios en las esferas íntimas y públicas en función de contribuir al empoderamiento de los habitares (in) visibles en el arte contemporáneo.

Registros de obras y textos de artistas

(Sala 1)

Isabel Llaguno A.

El proyecto “Tesoro de Indias”, del cual es parte la obra fotográfica Nativas y la pieza Regalo de indios, de españoles golosina investiga la memoria social de la papa y su historia de difusión como uno de los alimentos de sustento más importantes del mundo. Este proyecto busca poner en evidencia el valor de los recursos botánicos extraídos del territorio andino durante la conquista a inicios del siglo VXI. La obra Regalo de indios, de españoles golosina utiliza una de las primeras descripciones de la papa, redactada por el cronista Juan de Castellanos en 1537, como soporte para tres papas nativas del Ecuador recubiertas con oro, plata y cobre. Las fotografías de la obra Nativas muestran dos momentos esenciales del ciclo de vida de la papa, su germinación y floración; estos son momentos poco conocidos y con un valor social diferente; una papa germinada es por lo general un despojo en el cotidiano doméstico, mientras que la flor de papa se consideró un regalo popular entre la aristocracia europea en el siglo XVIII por su simbólico color.

Isabel Llaguno A. Nativas / Regalo de indios, de españoles golosina. 2021. Fotografía digital y galvanoplastia. 103 x 82.8 cm; 95 x 135 cm; 30 x 20 cm

Emilia Gonzalez Salgado

El Archivo Sensorial de la Nostalgia busca recoger y repartir nostalgias colectivas a través del olor y el sabor. La obra nace de una investigación sobre la memoria emocional y su relación con los sentidos, sobretodo con el olfato. Debido a nuestra anatomía y organización cerebral, el olfato se asimila directamente en nuestro lado emocional, sin transitar por lo racional. Así, nuestras memorias olfativas están enraizadas en los afectos y, aunque son menos detalladas y no se pueden narrar, despiertan sensaciones que sobrecogen o abruman. Esto es lo que entendemos como nostalgias. El archivo se ha construido a través de la extracción y destilación de nostalgias donadas, e intenta recrear con sabor y olor las mismas sensaciones.

Emilia Gonzalez Salgado. Nostalgias destiladas. 2020-2021. Instalación con nostalgias destiladas. 398 x 17 cm

Lionel Cruet

Sin horizonte (Without Horizons) es una obra pintada en esmalte sobre lona de polietileno con dimensiones de 300 x 290 centímetros (118 x 114 pulgadas) realizada el año 2021. La pintura muestra un paisaje de un manglar mediante trazos de pintura negra sobre una superficie color naranja. Este material industrial se utiliza en zonas de alto riesgo y el color naranja es indicativo de precaución y/o peligro. El título cuestiona la idea del paisaje y del horizonte como uno desaparecido. Alegóricamente ‘no tener horizonte’ es no tener dirección, idea que el artista conecta a través del título y la composición de la obra, y que posiciona a la audiencia a cuestionarse el horizonte o el futuro de este frágil ecosistema.

Rhizophora es una instalación audiovisual iniciada en el 2020 y finalizada en el 2021, de dimensiones aproximadas de 230 (alto) x 210 (ancho) x 240 (largo) centímetros, que utiliza una proyección de vídeo, sonido e iluminación para generar una atmósfera similar a las que se ve en comunidades costeras y dentro del ecosistema del manglar. La instalación está compuesta de materiales como el papel, alambre, pintura acrílica y barro, que en su mayoría son de origen orgánico. La misma está posicionada encima de una isla de arena. Rhizophora (2021) es un proyecto artístico de carácter investigativo, inspirado en la pronta desaparición de los manglares, y las tensiones que se crean alrededor de estos ecosistemas local y globalmente. Este proyecto parte del interés del artista por entender y reflexionar sobre las funciones del mangle que habita las zonas costeras tropicales y subtropicales del planeta y que ocupan “dos mundos”: la tierra y el agua. La instalación tiene un aspecto inmersivo y participativo donde la audiencia es invitada a adentrarse en la obra y observar desde distintos puntos de vista.

Lionel Cruet. Sin horizonte (Without Horizons). 2021. Pintura de esmalte sobre lona de polietileno. 300 x 290 cm (118 x 114 pulgadas). Colección Yi Gallery, Nueva York / Rhizophora. 2021. Instalación audiovisual realizada con proyección de vídeo, audio, papel, alambre, acrílico, piezas de barro. 230 x 210 x 240 cm aprox. Colección Yi Gallery, Nueva York

Martina Miño Pérez

Escrito en hielo: archivo gustativo del barrio de San Juan es un gesto colectivo que reflexiona en torno a la memoria barrial y la encarna en un objeto comestible congelado. Este archivo recoge historias, identidades e incluso potenciales futuros del barrio y los transforma en seis sabores de helado diseñados en conjunto con los vecinos y vecinas. Los helados son representaciones metafóricas de la naturaleza efímera y temporal de la memoria, sin embargo, también evidencia la permanencia y trascendencia de ciertos sentimientos colectivos a través del tiempo. La obra crea nuevos encuentros entre los espacios físicos y simbólicos del barrio y del museo donde el carrito de helado funciona como dispositivo de intercambio y desplazamiento de subjetividades, colectividades, y afectos. La obra busca promover la “sensorialidad común”, como potencial democrático en la interpretación del arte, la cual abre oportunidades para aceptar y reconocer la diversidad y la diferencia a través del acto común de comer. El proyecto desea ser un ejercicio de reflexión, cocción y digestión de memoria colectiva que transite a través de diferentes espacios institucionales y no-institucionales. Esta obra es parte de una serie de archivos gustativos en distintas geografías, la cual recoge sentimientos sociales, políticos, e íntimos de comunidades, barrios, ciudades, en forma de objetos comestibles metafóricos. La primera edición de este proyecto se realizó en Helsinki, Finlandia, en el 2018.

Martina Miño Pérez. Escrito en hielo: archivo gustativo del barrio de San Juan. 2021. Instalación-Seis sabores de helado. 500 x 500 cm aprox.

Sierra Plástica

En esta, la Era del Plástico, lxs humanxs habitantes del Ecuador, extraemos, producimos, consumimos y desechamos más de 13000 toneladas de residuos por día. Esta cifra vió un aumento de hasta el 40% durante los primeros meses de la pandemia debido a los nuevos hábitos adoptados. Plastificar los alimentos y cualquier otro objeto se volvió el “pan de cada día”. Dentro de este contexto, lxs integrantes de la Sierra Plástica, una colectiva de arte residual, deciden reconocer y transformar sus hábitos de posconsumo por medio de la acumulación, recuperación y reciclaje de los residuos que producen y encuentran, resignificando así el concepto de basura. En Cuesta Abajo, una instalación de sitio específico, se avista un paisaje híbrido, contemporáneo y monumental creado a partir del ensamblaje de varios de los residuos donados y procesados por lxs colaboradorxs de la Sierra Plástica. Allí, en esa montaña multicolor, se masifica un legado compartido; una superficie diversa, obsoleta, alimentada por la inconsciencia y el exceso, y a su vez, por la reflexión y el artivismo constante de sus habitantes.

Sierra Plástica. Cuesta Abajo. 2021. Instalación de sitio específico con material residual. 400 x 600 x 400 cm

(Sala 2)

Ilowasky Ganchala

Esta pieza pertenece a la serie Deriva Alameda del proyecto Pintar el andar. Es el resultado de la comunión de tres factores: el objeto, el paisaje y el formato. Los botes como objetos me permiten tender un puente entre su poética y las derivas; el paisaje me permite conectar el andar y la necesidad de estar presente, y el formato visibiliza el gesto y promueve otra actitud, tanto del pintor como del espectador.

Ilowasky Ganchala. Un bote. 2021. Óleo sobre tablero. 160 x 105 cm

Ilowasky Ganchala. Tres barcos Alameda. 2021. Óleo sobre tablero. 160 x 105 cm

Ilowasky Ganchala. Deriva Alameda, proyecto Pintar el andar. Pinturas al óleo, dibujos, boceteros. 2021

Rocio Soria-Diaz

Esta obra nos invita a interactuar frente y con la pantalla, pensando en el zapeo constante que realizamos en ellas y las acciones que tomamos en la red, como archivarnos, imprimirnos y estar en la pantalla. También nos piensa como archivos nuestro recorrido al ser un trans archivo, guardarse no es solo aplastar el botón save sino también estar consciente de que estamos siendo almacenados en las nubes en distintos puntos del mundo.

Rocio Soria-Diaz. Print and melt. 2021. Instalación / programación. 150 x 200 cm aprox.

Irene Domínguez Jervis

Infinity es una obra que habla sobre el objeto performático, el movimiento y la abstracción de la forma. A través del movimiento, el cambio y la abstracción deja objetos (n)materiales, objetos abstractos que viven en memorias, o incluso han desaparecido de ellas completamente. Refleja la realidad de la vida humana, el cambio de nuestras estructuras físicas, emocionales, políticas, de nuestro cuerpo y nuestros espacios íntimos y públicos. Todo es efímero, nada es permanente. Vivimos en una abstracción constante. Está creada para que su composición pueda cambiar una y otra vez infinitamente.

Irene Domínguez Jervis. Infinity. 2021. Diferentes tipos de Gress, esmaltes de alta temperatura. 400 x 600 cm aprox.

David Jarrín Tello

La exploración nace del diseño de consoladores con usuarios de aplicaciones de encuentro sexual en la ciudad de Quito, en el cual se exploró distintas formas, tramados, inclinaciones y texturas que generan placer, reflexionando sobre las tecnologías de resistencia y repensando la relación entre el elemento-cuerpo-placer dentro de la cultura gay. La obra propone entender el dildo como un elemento no solo configurador del sistema sexo/género, también como elemento político que ejerce placer, posibilidad y libertad al usuario. El dildo se convierte en un elemento contra-sexual que propone dar el poder a cualquier sujeto, sin importar su genitalidad o fenotipo, e incluso antecede el mismo genital masculino. La instalación incita a imaginar las mismas posibilidades de la sexualidad como arma de liberación hacia prácticas hegemónicas, patriarcales y heterocentristas, donde se habla a la par de comunidad, de formas de defensa, diversidades funcionales, del habitar del cuerpo y el mismo autoconsumo.

David Jarrín Terro. Dildo tectónica. 2021. Modelado 3d, glicerina tratada, ilustraciones y neón. 7 x 7 x 15cm; 14 x 21 cm; 70 x 65 cm

Stephano Espinoza

Te paraste frente a chicx sobre colchón, frente al yo de hace cinco años: mi primer novio al llegar me veía y mi último amante, al partir, llamaba un uber. /////////////////// La última vez que te vi tenías tierra debajo de las uñas, arrimaste tus manos en la pared y las vi, frente a mis ojos, mientras me respirabas en el cuello.

Stephano Espinoza. Juan Oscar y Franco. 2021. Óleo sobre panel de laurel. 46 x 57 x 4 cm

Cuando las canaletas se llenan de basura, el agua de lluvia rebosa. Las paredes se chorrean. Los colchones se mojan. Este no es un departamento, sino un hogar dentro de una cisterna. Solo funciona cuando el nivel del agua está muy bajo.

Stephano Espinoza. Hogarcisterna. 2021. Óleo sobre panel de laurel. 46 x 57 x 4 cm

Recuerdo que entraste con una maleta de mano, como si venías para quedarte. No todo fue hecho para recordar. Pero la memoria es necia. Ofreciste enviar un servicio de limpieza y nunca llegó. Secar el colchón suena como saltar charcos de agua. Corrí al baño para ver si algo salía de mi. Nunca supe si tus orgasmos eran reales.

Stephano Espinoza. Shooting blanks. 2021. Óleo sobre panel de laurel. 46 x 57 x 4 cm

Colectivo Mal Llamado:

Sebastián Jiménez

Entender donde habito y cuales han sido las miradas frente a estos espacios para hablar desde la ficción, conformar y construir un espacio desde el error, lo incierto, lo imperfecto. Investigo a partir de los movimientos arquitectónicos de la ciudad de Quito en la década de los 70s, como el brutalismo y la arquitectura moderna. La obra gira en torno a la fabricación de una maqueta de mi casa; mi casa se vuelve un referente al ser construida en los años 70s.

Sebastián Jiménez (Colectivo Mal llamado). Serie Cuerpo-Casa. 2021. Pieza escultórica, 300 x 90 x 250 cm; Fotoperformance, 60 x 40 cm c/u; Dibujos, escultura 14,8 x 21 cm, 29,7 x 21 cm; 20 x 24 x 18 cm

Sebastián Jiménez (Colectivo Mal llamado). Serie Cuerpo-Casa. 2021. Fotoperformance. 60 x 40 cm c/u

Sebastián Jiménez (Colectivo Mal llamado). Serie Cuerpo-Casa. 2021. Pieza escultórica (detalle). 300 x 90 x 250 cm

Sebastián Jiménez (Colectivo Mal llamado). Serie Cuerpo-Casa. 2021. Escultura. 20 x 24 x 18 cm

Antonio Andrade Laspina

Antonio Andrade Laspina (Colectivo Mal llamado). Serie Fotográfica 2020-2021. Monumento en blanco, Recopilatorio Registro 2021, Memoria y territorio.

Estas fotografías parten de trabajos anteriores, los cuales me permitieron un acercamiento concreto a los materiales de la época, además me sirven para contextualizar y aterrizar el proyecto hacia una época y contexto específico. La información de la tapa de la alcantarilla nos sirve de registro de la fecha y el lugar y por otra parte la textura es de una maqueta de ladrillo, mismo material del que está hecha mi casa.

La intención de esta serie fotográfica es volverse un recopilatorio a manera de inventario o álbum fotográfico que justamente incluya a todos los materiales y texturas que están presentes en mi casa. Funciona como un registro porque evidencia el paso del tiempo, como descascaramientos de pared, grietas, huecos, humedad y diversos elementos. Esta serie fue totalmente trabajada desde la fotografía analógica de 35mm, pensando también en cómo el formato en blanco y negro nos remite a la época.

Antonio Andrade Laspina (Colectivo Mal llamado). Serie Fotográfica, 2020-2021, Fotografías impresas a chorro sobre papel de algodón 60 x 50cm c/u; Recopilatorio Registro 2021, Impresiones fotográficas a láser y fotoalbum, 15 x 25 cm; 15 x 20 cm

Antonio Andrade Laspina (Colectivo Mal llamado). Quito, 1961. Fotografía impresa a chorro sobre papel de algodón. 60 x 50 cm

Antonio Andrade Laspina (Colectivo Mal llamado). Ficciones, 1970. Fotografía impresa a chorro sobre papel de algodón. 60 x 50 cm

Es un monumento a la modernidad como ficción. Parto desde los conceptos que entiendo como modernidad, como explica Bolívar Echeverría en su libro ¿Qué es la Modernidad? Él plantea la idea de que la modernidad ha sido concebida como una línea de pensamiento que apunta hacia el progreso continuo y a la ciudad como el campo protagónico de desarrollo del ser humano. Todas estas ideas me llevaron a pensar el proyecto de lo moderno como algo fallido, y es mediante el uso del yeso, como material usado principal en las réplicas, que logró dar un giro a esta idea de la modernidad a través de la arquitectura.

Antonio Andrade Laspina (Colectivo Mal llamado). Monumento en blanco. 2021. Bloques de yeso, porcelanato y grafito. 60 x 50 cm c/u

Entender donde habito y cuales han sido las miradas frente a estos espacios para hablar desde la ficción, conformar y construir un espacio desde el error, lo incierto, lo imperfecto. Investigo a partir de los movimientos arquitectónicos de la ciudad de Quito en la década de los 70s, como el brutalismo y la arquitectura moderna. La obra gira en torno a la fabricación de una maqueta de mi casa, mi casa volviéndose un referente al ser construida en los años 70s.

Antonio Andrade Laspina (Colectivo Mal llamado). Memoria y territorio, un repaso por la historia. 2020. Instalación, maqueta de ladrillo y cemento sobre carretilla. 170 x 90 x 90 cm

Tamya Calderón

Enfrentándose a la realidad de un sistema que cimienta todos sus circuitos en la división heterosexual de la condición humana, A(r)mable busca repensar la construcción sexogenérica del hogar tradicional. Conjuga la estética infantil con elementos de la crianza y de la memoria para pensar las otras maneras que existen de habitar los espacios y la estructura familiar. Plantea a la ficción como elemento fundamental para fugar la presión que sobrellevan los cuerpos al verse categorizados dentro de roles de cuidados ejercidos desde la heteronorma. Proponiendo así, repensar la crianza como herramienta subversiva para la conformación de hogares que contengan afectivamente a quien los habita.

Tamya Calderón Galvis (Colectivo Mal llamado). A(r)mable. Instalación. 300 x 350 x 500 cm

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