Written by 08:57 Arte Contemporáneo Ecuador, Destacados • 4 Comments

«Contingencias. Modos de habitar. Disidencias». Libro conmemorativo de +Arte

Sostener una galería de arte en medio de la precariedad del campo cultural en el Ecuador es una tarea laboriosa que, aunque no siempre se reconozca, es primordial para tejer vínculos entre las personas, espacios, proyectos e instituciones. La prolijidad y calidez del trabajo de Gabriela Moyano en +Arte ha contribuido a fomentar la producción de artistas emergentes y de mediana carrera, así como de quienes se dedican a la curaduría, educación artística, crítica de arte, gestión cultural y diversos activismos. Aunque la galería nació con un perfil comercial, desde sus inicios en 2016 ha promovido proyectos de índole más experimental, ha acogido debates críticos sobre estudios urbanos, ecologismo, feminismo y nuevas masculinidades, y ha incursionado activamente en la formación de públicos para el arte. 

En su práctica como galerista, Gabriela ha cuidado los lazos humanos que hacen posibles exposiciones y eventos. Durante cinco años, ella ha presentado una programación que refleja lo que sucede en la escena artística local. La dimensión emocional y afectiva de este trabajo no siempre se ve, pero sostiene el trabajo curatorial, la producción y logística de las muestras, la pulcritud de los montajes, la atención a los mínimos detalles, la creación de un buen ambiente laboral y social, la comunicación entre las personas, el buen trato con el público, entre otros.

La dedicación y compromiso de Gabriela, en conjunto con todas las personas que han sido parte del proyecto, han posicionado a +Arte como un referente en la escena artística del Ecuador. En medio de la crisis del Covid-19, la galería se ha mantenido y tiene planes a futuro. Si así brilla en su quinto aniversario, ¡pues que vengan muchos más!

Para conmemorar su primer lustro, la galería comisionó a Severo Editorial la producción de un libro que recoge ensayos sobre la producción artística local de este período, a cargo de Eduardo Carrera, Anamaría Garzón y Ana Rosa Valdez. La publicación cuenta con la impecable edición de Fausto Rivera, el diseño gráfico de Adrián Balseca y una introducción escrita por Moyano. El lanzamiento del libro se llevó a cabo el pasado 27 de febrero; ese mismo día, se inauguró la exposición «Tábula Rasa», conformada por una selección de obras estudiadas en los ensayos referidos.

Compartimos en Paralaje breves fragmentos de los textos e imágenes de la muestra realizadas por Martina Orska, cortesía de +Arte.

Alejarse de la centralidad (fragmento)

Por Gabriela Moyano

Este libro nace como un punto para (re)encontrarse y espera generar diálogos necesarios, que surgen de reflexiones de un archivo de diversos momentos —exhibiciones, montajes, talleres, conversatorios, encuentros, visitas— que se han dado en +ARTE.

La objetividad en cualquier campo es un mito. A pesar de que el arte tiene tradiciones y costumbres ha sido importante crear un espacio que se acerque al arte desde otro lugar en relación a la teoría, la historia y la crítica, con un ancla en lo que sucede en la actualidad a nivel local y haciendo un trabajo no solo para los colegas, sino para un público cada vez más amplio. Y acentuando el arte no solo en su naturaleza política, como lo plantea la artista visual Doris Salcedo, sino también económica. 

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»: Proyecto «Solanda» de Fabiano Kueva

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»: obras de Juan Carlos León y Jaime Núñez del Arco

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»: Obras de Juana Córdova

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»: Obra de Saskia Fung Sang

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»:

Vista parcial de la exposición «Tábula Rasa»: Obras de Jaime Núñez del Arco y Cristian Tapia

 

Un modo de ser sobre la tierra (fragmento)

Por Ana Rosa Valdez

La trayectoria de la galería +ARTE trasluce un reflejo acotado, pero elocuente, de las principales líneas temáticas y debates de los últimos cinco años en la producción artística del Ecuador. En ese camino andado —a veces a tientas, a veces con paso firme—,  uno de los horizontes más significativos es el que desbrozan las inquietudes en torno a los lugares que habitamos. Al mirar atentamente la programación de la galería se observan múltiples escenarios de creación artística en donde estas preocupaciones encuentran asidero: proyectos de investigación científica, trabajo con archivos y memorias, encuentros con lo social, prácticas activistas, experiencias introspectivas y exploraciones sensibles con medios y lenguajes artísticos que reafirman tradiciones de producción material o que se expanden hacia nuevas soluciones.

Las categorías conceptuales que pueden apalabrar estos intereses son las de paisaje, lugar, territorio, hábitat, ciudad, entorno, ecosistema y espacio, cuyo uso propositivo en los discursos artísticos expresa una vocación dialogante con respecto a los campos del conocimiento de donde provienen; así, vemos incursiones artísticas en la geografía crítica, la ecología, la antropología, la historia de los lugares, los estudios urbanos. Pero, más allá de los enfoques académicos, se requieren palabras más sugerentes para inteligir lo que está en juego en estas prácticas: el modo en el que somos sobre la tierra, para decirlo de forma heideggeriana. 

[…] En el panorama de muerte, enfermedad, confinamiento, control social y mediación virtual que vivimos, la reflexión sobre el modo en el que somos sobre la tierra se vuelve apremiante. La experiencia sensible a la que nos arroja el arte es, en estos momentos, crucial para imaginar lo humanamente habitable. En la programación de +ARTE, múltiples propuestas apuntan a descifrar esta inquietud. En este texto propongo analizar obras de Juana Córdova, Misha Vallejo, Fabiano Kueva, Juan Carlos León, Carlos Echeverría Kossak, Jaime Núñez y Yasmeen P. Loaiza, con el propósito de encontrar en ellas diversos procedimientos para habitar radicalmente los lugares donde vivimos, ya sea de manera cotidiana, excepcional, contemplativa, curativa, intimista, experimental o política. 

Carlos Echeverría Kossak. El estado. 170 x 280 cm. 2017

«Me comprometo con mi cuerpo». Prácticas expositivas disidentes (fragmento)

Por Eduardo Carrera 

En un espacio cultural que exhibe arte contemporáneo se da la construcción de un mundo en el que se inscriben múltiples relaciones de seres culturales, quienes forjan subjetividades resignificadas en torno a la constitución de nuevas identidades colectivas. A partir de estas subjetividades, lxs artistas se proyectan como nuevos actores sociales que, a través de sus decisiones como sujetos del sistema-arte, generan narrativas singulares sobre lxs cuerpxs diversos. Así, la programación de espacios culturales y galerías es una forma de producción de conocimiento y de reflexión sobre el género.

¿Qué hace que un proyecto expositivo, como +ARTE, sea feminista o tenga un enfoque de género? ¿Qué tipo de pensamiento crítico alrededor de estas temáticas se puede generar desde esos lugares?

Desde mediados de la primera década del 2000, la práctica institucional —así como la de galerías y espacios independientes dedicados al arte contemporáneo— empieza a tener una línea explícita de trabajo sobre el género o con las comunidades de la disidencia sexual. Las exposiciones en +ARTE y en otros espacios en Ecuador han intentado generar una praxis que dé cuenta de los alcances del arte para dislocar  imaginarios y abrir resquicios hacia nuevas representaciones de la feminidad y de la masculinidad, pero también hacia otras narrativas que se escapan de la lógica binaria hombre/mujer.

¿Qué relación establece el cuerpo con las prácticas artísticas? ¿Es posible desligarse del deseo, de la sexualidad, de lo que vive y le afecta a un cuerpo en un proceso de producción artística? Es importante tener en cuenta estas preguntas para contrapesar cierta producción artística y curatorial contemporánea, que gusta de sentirse impermeable a la vulnerabilidad social y que ha sacado a pasear todo tipo de interpretaciones antirrelacionales que suelen ser consumidas como objetos culturales. Esto ha generado procesos de producción sofisticados, dignos de apreciación estética, pero mudos hacia el dolor del otro.

Saskia Fung Sang. Mine, yours and ours. 2017

Sa-

El significado contingente de la materia (fragmento)

Por Anamaría Garzón Mantilla 

Cada una tuvo una forma de ocupar el espacio y existir en un cubo blanco, aunque sus sentidos y materialidades hayan desbordado esa estructura. Ahora pienso en el Manifiesto Composicionista de Bruno Latour: 

Nosotros los composicionistas queremos inminencia y verdad juntas. O, para usar mi lenguaje: queremos cuestiones de inquietud y no solo cuestiones de hechos. Para un composicionista, nada está fuera de discusión. Y, sin embargo, tiene que lograrse una conclusión. Pero esta solo puede alcanzarse a través del lento proceso de composición y compromiso, no por revelaciones del más allá

Pienso en las obras como compost: materia orgánica capaz de nutrir y dar vida a otras materias. Pienso en cómo continúan existiendo actualmente. Algunas son restos, algunas están instaladas, algunas están empacadas. Todas logran componer más allá de la especificidad de un medio y alcanzar una vida contingente gracias a las materias que les dan sustancia. 

Juana Córdova. Fotografías de la serie Bipolares

Juan Carlos León. Boceto de la obra Tiempo Natural

Imagen de portada: Adrián Balseca

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