Doce artistas opinan sobre el Museo Municipal de Guayaquil #7 Gabriela Chérrez

Por María Gabriela Fabre y Ana Rosa Valdez

Hace algunas semanas el Director de Cultura y Promoción Cívica del Municipio de Guayaquil, Arq. Melvin Hoyos, declaró que a pesar de mantenerse 26 años en el cargo no hay nadie preparado para sucederlo. Presentamos doce entrevistas con artistas que actualmente viven en la urbe para conocer sus opiniones sobre la gestión del Museo Municipal de la ciudad donde su figura ha sido gravitante. Varios de ellos han obtenido premios y reconocimientos en eventos organizados por aquella institución, a más de ser docentes universitarios con experiencia.

Hemos convocado a creadores y creadoras emergentes, de mediana y larga trayectoria, en su mayoría personajes de indiscutible relevancia en la escena local y nacional. Esperamos que estas declaraciones contribuyan a analizar las políticas y programas culturales del gobierno local, y más en específico del Museo Municipal, en un sentido crítico y reflexivo.

Gabriela Chérrez es artista visual, gestora y docente. Estudió en el Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE)y en la Universidad Casa Grande de Guayaquil. Es licenciada en Artes Visuales con mención en Pintura. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas a nivel nacional e internacional. Obtuvo el Primer Premio en el Salón de Julio en el 2007, la Beca DPM en el mismo año, y el Premio Brasil del Centro de Arte Contemporáneo de Quito en el 2016. Ha trabajado en gestión cultural y mediación artística.  Máster en Creación Artística Contemporánea en la Universidad de Barcelona. Actualmente trabaja como docente en la Universidad de las Artes.

Recientemente el Director de Cultural del Municipio declaró que a pesar de mantenerse 26 años en el cargo no hay nadie preparado para sucederlo. Vale preguntar, ¿qué opinión tienes de su gestión en el Museo Municipal?

Cuando volví a Guayaquil después de haber estado fuera durante tres años, busqué un lugar en el centro de la ciudad para realizar mis investigaciones, y se me ocurrió hacerlo en la Biblioteca Municipal. Había pasado los últimos meses antes de entregar mi trabajo final del Máster en varias bibliotecas en Barcelona y Madrid: las de mi barrio, la universidad, los museos, etc. Lo primero que me sucedió fue que para conseguir la clave del wifi tenía que solicitarla en una oficina, en donde, en lugar de proporcionarla, pidieron que encienda una computadora para que alguien me la escriba. Luego, tuve que pasar por varios espacios antes de encontrar un sitio con las mínimas condiciones para trabajar. Habían bancas viejas en las esquinas, y un calor terrible. Finalmente, conseguí un lugar para investigar por un par de semanas. Al final, me acostumbré a ir a esa oficina, encender mi laptop, dejar que me escriban la contraseña y, luego, ir a la hemeroteca.

¿Cómo debería funcionar el espacio de la Biblioteca Municipal? ¿A dónde van los estudiantes a realizar sus investigaciones? Si este lugar ni siquiera tiene internet, ¿cómo podría convertirse en un sitio accesible y funcional para las personas en el centro de Guayaquil?

En el Museo Municipal se realiza una gran cantidad de eventos, talleres, conversatorios y muestras, pero pareciera que la institución no maneja criterios artísticos y culturales para presentar contenidos de calidad. ¿Cuáles son los parámetros para decidir las exposiciones temporales y otras actividades culturales que se dan allí? Se deberían organizar actividades educativas que den herramientas a la ciudadanía para ser críticos con lo que ocurre en la ciudad, para diferenciar entre las distintas maneras de aproximarse al arte.

El Salón de Julio no me interesa desde hace varios años porque dejó de ser un termómetro de la escena artística de Guayaquil, y un punto de referencia para artistas y gestores de otras ciudades del país. Las obras que se presentan ahora se ven bien pero no plantean nuevas reflexiones sobre el arte, la ciudad o el espacio público. El Festival de Artes al Aire Libre (FAAL) es un evento problemático; mueve mucho público, pero lo que se exhibe da cuenta de muchas carencias conceptuales y de habilidades técnicas.

Los reconocimientos que se obtienen en el Salón de Julio, el FAAL, el Salón de Octubre o el Salón de Machala no pesan en los currículums de los artistas. Un día obtienes un premio, al siguiente, apareces en el periódico, pero luego, no pasa nada.

¿Piensas que es tiempo de un relevo?

Si, 26 años es mucho tiempo.

¿Crees que en la ciudad hay personas capacitadas para hacerlo?

Que se abra una convocatoria pública para ver cuántas personas capacitadas existen en la ciudad.

¿Qué harías distinto o qué propuestas te gustaría ver implementadas?

Convocatorias públicas para conformar la agenda del museo, saber quienes aplican, quienes escogen, y cuáles son los criterios de selección. Que existan presupuestos para exposiciones nacionales e internacionales. Que se cuente con un equipo de educación, mediación comunitaria y museografía para el Museo Municipal. Que se realicen alianzas con otras instituciones y universidades, por ejemplo, para que los estudiantes desarrollen sus pasantías y prácticas pre-profesionales en el museo.

Foto de portada: Artículo de Diario El Universo de 2016

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