Doce artistas opinan sobre el Museo Municipal de Guayaquil #8 Marco Alvarado

Por María Gabriela Fabre y Ana Rosa Valdez

Hace algunas semanas el Director de Cultura y Promoción Cívica del Municipio de Guayaquil, Arq. Melvin Hoyos, declaró que a pesar de mantenerse 26 años en el cargo no hay nadie preparado para sucederlo. Presentamos doce entrevistas con artistas que actualmente viven en la urbe para conocer sus opiniones sobre la gestión del Museo Municipal de la ciudad donde su figura ha sido gravitante. Varios de ellos han obtenido premios y reconocimientos en eventos organizados por aquella institución, a más de ser docentes universitarios con experiencia.

Hemos convocado a creadores y creadoras emergentes, de mediana y larga trayectoria, en su mayoría personajes de indiscutible relevancia en la escena local y nacional. Esperamos que estas declaraciones contribuyan a analizar las políticas y programas culturales del gobierno local, y más en específico del Museo Municipal, en un sentido crítico y reflexivo.

Marco Alvarado (Guayaquil, 1962) es artista y docente. Fue miembro de la agrupación artística La Artefactoría, junto a Xavier Patiño, Jorge Velarde, Marcos Restrepo, Paco Cuesta y Flavio Álava. En el 2016 la labor histórica del grupo —casi fundacional en el arte contemporáneo del Ecuador— fue reconocida con el Premio Mariano Aguilera a la Trayectoria Artística. Ha participado en diversas exposiciones individuales y colectivas. La más reciente fue la muestra titulada “Difícil de leer, entre mi luto y mi fantasma”, inicialmente presentada en el Museo de las Conceptas de Cuenca, en el mes de noviembre del año pasado, donde fue censurada. Posteriormente, se la trasladó a la Sala Procesos de la Casa de la Cultura del Azuay. En enero de 2018 la editorial Festina Lente publicó el libro “Difícil de Leer”, una suerte de memoria de la exposición mencionada. Actualmente se desempeña como docente en la Universidad de las Artes.

¿Qué opinión tienes de la gestión cultural del Museo Municipal de Guayaquil? 

Para mí, el Museo Municipal es un museo de historia. Un museo de historia que hace medio siglo quiso expandir su campo de acción y prestigio hacia el arte, y eventualmente apoyar a los artistas a través de los premios del Salón de Julio. De allí que el Museo Municipal posea una importante colección de arte moderno y contemporáneo, con piezas que finalmente han sido “adquiridas” a través de los mal llamados premios de arte, que en realidad operan como procesos de adquisición de obra. Obras que lamentablemente pasan a ser almacenadas y olvidadas. De tal forma que Guayaquil tiene un museo municipal que no es de arte, pero que colecciona arte, y no sabe qué hacer con él. Y si pensamos en arte contemporáneo, es evidente que no tiene ni las instalaciones ni el personal adecuado.

¿Piensas que es tiempo de un relevo?

Mas bien, yo convocaría a trabajar en dos direcciones:  

1.Trabajar en una propuesta de gestión para el diseño de un museo de arte contemporáneo, y cuando digo diseño hablo del proceso completo, desde pensar, gestionar, hacer factible, sostenible, hasta construir un museo que pueda operar con autonomía, que pueda implementar plataformas de investigación y publicaciones, con capacidad de gestión educativa y autogestión para sostener un programa eficiente, profesional, de curadurías y coleccionismo. Que sea capaz de visibilizar, difundir y defender lo positivo y propositivo del arte actual, por encima de las mezquindades y sesgos del medio local.

2. Trabajar sobre el marco jurídico y técnico con el objetivo de fortalecer la autonomía, sostenibilidad y eficiencia de los museos, así como proteger la democratización de los espacios públicos y las manifestaciones de la cultura popular urbana. 

¿Crees que en la ciudad hay personas capacitadas para hacerlo?

No lo sé. Habría que revisar el perfil de un director de cultura municipal. Lo que sí es cierto, es que en los municipios del país, las direcciones de cultura se desempeñan como agencias políticas.

¿Qué harías distinto o qué propuestas te gustaría ver implementadas?

Desde mi experiencia puedo decir que mi percepción del campo artístico local es la de un sistema réplica que funciona de manera intermitente. Diría que atrofiadamente. Donde las instituciones culturales en general no funcionan, o lo hacen pobremente. Donde los actores culturales no hemos actuado propositivamente, o los que hemos querido hacerlo, no contamos con un sistema de apoyo y respaldo. Por eso aún persisten patrones conductuales cortesanos. Aun persisten las tendencias a construir círculos cerrados de poder. Sé que es algo que ocurre en muchas partes y más en Latinoamérica. Por eso mi respuesta mas bien plantea la inquietud de pensar en las limitaciones y taras con que opera nuestro campo artístico local. Lo cual me parece fundamental si queremos dar paso a las potencialidades y autenticidades.

Foto de portada: Artículo de Diario Expreso del 13 de julio de 2016.

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