¿Soy yo el que está en este lugar? – Entrevista Matías Duville

En esta breve charla entre Matías Duville y el curador Rodolfo Kronfle Chambers, el artista argentino elabora ideas sobre su aproximación al trabajo presentado en la muestra LARA 2016 como parte de la residencia realizada en las Islas Galápagos.

Rodolfo Kronfle: ¿Cómo se contrastó la idea previa que tenías de las Islas con el lugar que finalmente conociste? ¿Crees que la dinámica de la residencia moduló o enriqueció el tipo de experiencia que tuviste en el archipiélago?

Matías Duville: Como todos los lugares que uno va sin previo conocimiento, mas que algunas imágenes que llegan a través de internet, documentales o algún atlas perdido que pasó delante nuestro, a pesar de todo esto, la distancia de las imágenes previas al lugar original es ciertamente muchísima. Una vez que estamos en el sitio nos convertimos en una especie de mente prematura con mayor capacidad de absorción. Creo que todos los viajes tienen su punto cúspide en donde paradójicamente la mente conecta y desconecta al mismo tiempo, dando lugar a la pregunta ¿Soy yo el que está en este lugar? La idea de archipiélago paralelamente funciona fragmentariamente sobre uno. La idea de centro se esfuma de la mente y a la vez la mente intenta multiplicarse. Es por eso que pienso que en esta idea de estar en el medio del mar en vez de enfocar sobre uno, se expande hacia lo universal.

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RK: Desde el momento en que se escogieron los artistas se tuvo presente las maneras como este lugar podía conectar con las poéticas e inquietudes más dominantes en la obra de cada quién, pero esto es siempre un ejercicio especulativo. Cuéntame qué tipo de impresiones fueron las que encontraron mayor sintonía con los intereses particulares que vienes manejando en tu trabajo, o si tal vez el tiempo de residencia te permitió añadir o vislumbrar conscientemente capas de sentido adicionales en este.

MD: En Galápagos la naturaleza es tan impactante que no queda otra que dejarse arrastrar sin poner frenos ni controles a la situación. La idea de que uno no es nada mas que partículas en ese gran cosmos natural lleva la obra, o la manera de llevar un proceso de trabajo, a una situación de abandono por momentos ideal. Particularmente me interesan las obras en las cuales el artista parece tener el grado de involucramiento justo. Casi como trabajar con las dos fuerzas: el contexto y el control propio de nuestras mentes. Frenar y dejarse arrastrar al mismo tiempo.

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RK: Tienes un cuerpo de trabajo previo que se relaciona con un sitio específico que es Alaska. Aquel proyecto lo abordaste de una manera muy particular a partir primero de las preconcepciones que tenías del sitio, una segunda etapa a partir de tu experiencia directa allá, y luego una tercera instancia a partir de los rezagos de tu memoria hilvanando las etapas previas. Qué similitudes o distancias te planteas tomando aquel proyecto como referencia en la producción de este nuevo material.

MD: Claro, todo el tiempo me resonaba la idea del proyecto que hice en Alaska hace unos años. Mas allá de la idea de distancia mental y física al sitio de referencia, en estos lugares, en donde la naturaleza aún desplega su máxima destreza y abundancia, la mente en su complejidad parece por analogía acceder a otro nivel de pensamiento. Por ejemplo: buceo y veo el coral, la mente se pierde, salgo del agua, llevo ese pensamiento al cuaderno de anotaciones, pero ese pensamiento encuentra a lo largo de los días de residencia una dinámica continua. Y es así que el proceso de trabajo se torna cada vez más profundo, y poco esperable. Mientras mas hurgas en la profundidad mayor alcance va a tener tu trabajo. Luego el desafío es llevar esta dinámica de acción a nuestros lugares habituales donde todo parecería ser programado y controlado. Particularmente busco todo el tiempo toparme con este tipo de experiencias ya que una vez vueltos a nuestros lugares de origen somos distintos, y por ende nuestro trabajo está pensado desde otra perspectiva.

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RK: En nuestras conversaciones durante la residencia mencionaste algo que me llamó la atención, lo expresaste como enunciado general de lo que impele el trabajo que tienes en mente, donde partías de la idea de una “apropiación del paisaje a un nivel físico”. Muchos se vieran tentados, en Galápagos particularmente, de optar por representaciones más convencionales del paisaje, pero tu abordaje, donde se crean generalmente “situaciones” atípicas que modifican las leyes físicas, es muy distinto. ¿Podrías contarnos algo de tu proceso en relación a esto?

MD: En las islas comencé a pensar una línea de trabajo que involucraba lo físico como ser: dentadura, manos, cráneo… a la par del paisaje. Independientemente de ser video, dibujo o escultura, me interesó pensar en un cuerpo como una forma de recipiente de naturaleza. Un cráneo, unos dientes, el armazón general de un cuerpo que aún pareciendo simples escombros sigue lanzando señales.  Es imposible para mí pensarme igual cuando accedo a lugares como en este caso el archipiélago de las islas Galápagos.

Crédito fotos: Rodolfo Kronfle Chambers

® Asiaciti Trust LARA Project LLP

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CUADERNO DE ARTISTA DE MATÍAS DUVILLE

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